Y yo que pensaba usar periódico!!!


En el mundo de los animales domésticos, no hay nada más desvalido como un perro. Por ejemplo, comparado con un gato, al perro hay que enseñarle a hacer sus necesidades en un mismo sitio, mientras que a los gatos se le compra una ponchera, la tierra especial, y ya, ahi hacen de todo. A un perro hay que bañarlo regularmente, lo cual implica perseguirlo, gritarle, amenazarlo (como si entendiera lo que le estan diciendo), para finalmente terminar dándose un baño tanto el perro como quien lo baña; al menos yo jamás he visto (ni lo hice cuando tuve mis gatos cuando niño) que alguien bañe un gato. A los perros hay que sacarlos amarrados, y en los casos más avanzados, sin correa pero si mirándolos con el rabito del ojo, ya que en cualquier oportunidad se van y, o deciden no regresar, o simplemente no consiguen el camino de regreso; los gatos ni siquiera necesitan que les abran la puerta de la casa, ya que salen, se escuchan unos chillidos terriiiibles, y luego, como si nada hubiese pasado, se les encuentra nuevamente en la casa, limpiándose, como si nada hubiese pasado. Cuántas veces se sabe de alguien desesperado buscando a su perro perdido, en comparación con las veces que se ve a alguien buscando su gato perdido… En fin, que definitivamente las estadísticas generan una matríz donde los perros son unos minusválidos en comparación de los gatos.

En el proceso de educación de los perros, no hay elemento más valioso que el papel periódico. Los diarios se mantienen gracias a la adquisición de canes en los hogares. Dependiendo del tamaño de la casa, se utilizan o los diarios nacionales o los regionales. Al adquirir un hermoso cachorro, lo primero que se requiere es forrar la casa en papel periódico. Se comienza sólo con una esquinita, donde se coloca el alimento y el agua del perrito, y se pretende que allí mismo haga sus necesidades (como si a uno lo enseñaran a comer sentado en la poceta, por cierto). Al ver que el cachorro hace caso omiso de la aspiración, se comienza el proceso de ampliación del espectro del papel periódico en el hogar. Así, se amplía esa esquinita, luego se forra la cocina, luego el baño, y finalmente, como el perro ha llenado la casa de excremento y orines, se dejan papeles aleatorios por todos lados, con la esperanza de que al menos la pegue usando uno. Es típico (créanme, que bastantes perros tuve la oportunidad de criar) ver una casa donde hay un perro nuevo, que el periódico tapa un porcentaje grande (mas del 85% diría yo) de la superficie de dicho hogar, y los dueños, con actitud muy seria, dicen «es que lo estamos enseñando». Luego, no hay nada como el papel periódico para limpiar las «gracias» que hace el perrito. Así como el sucio y la uña, la espátula y el periódico se convierten en un equipo inseparable. Aquella espátula que tenía guardada con restos de pintura, regresa a la vida para ayudar a recoger cuanta gracia hace el perro, y siempre, siempre, el papel periódico acompaña ese proceso. A veces hasta se utilizan los mismos papeles regados por la casa, que estan ya sucios de tanto pisarlos sin que el bendito perro haya querido usarlos, para recoger las gracias que termina haciendose al lado de los mismos. En ese proceso, se observa como un periódico pasa de color blanco-grisáceo, a amarillo, al ser utilizado para absorber alguna meada que haya hecho el perrito. Este proceso se extiende ad infinitum hasta que el cahorrito ya corre, que es cuando viene la segunda etapa de requerimiento del periódico, que es la profundización del proceso educativo.
En esa segunda etapa, donde ya la desesperación y desesperanza de verse envuelto en heces y orines por todos lados, aparte de rodeado de papeles periódicos que jamás se utilizarán para su fin, ha desaparecido, los editoriales, las mas dignas opiniones terminan siendo apurruñadas en un bojotico, que ya involucra el uso de las revistas dominicales, las que no son tan útiles para el proceso inicial, pero si para este proceso educativo. Como comentaba, al borde de la desesperación, se toma o bien un cuerpo del periódico nacional, o todo el periódico regional, o la última revista dominical, se enrolla, y se persigue al cachorro con el pliego en una mano, de manera de que finalmente entienda, de la única manera real, que la idea no es que haga sus necesidades en los espacios entre los periódicos, sino en los mismos! Esta práctica siempre va acompañada por el muy educativo paso de agarrar al cachorro, y remojarle la nariz en sus heces u orines, y darle solo dos golpecitos para que aprenda, o deshilachar el rollito dejando salir la rabia que implica tener que agarrar, una vez más, aquella espátula en la que ya los restos de pintura blanca no se ven, tapados por una patina marrón. Este proceso se repite y se repite, hasta que el can, asustado, decide no hacerse más nunca nada en la casa, y espera a que lo saquen.

Como hemos visto, el periódico es FUNDAMENTAL en el proceso educativo de los animales en la casa. Asimismo, lo es para algunos congeneres que lo leen, aunque realmente no entiendan lo que contienen…
Hoy, amanecemos con el anuncio, ya repetido, de que en los próximos 30 días, si no sucede un milagro, no habrá papel para imprimir periódicos. Esto se viene advirtiendo, y en preparación, los periódicos han sacado sus versiones digitales, pero nada, nada es igual como agarrar un periódico y utilizarlo. La respuesta del Gobierno de turno? Muy sencilla: SACAN LA MISION NEVADO!!! Y que quiere decir esto? Sencillo: NO VA A HABER PAPEL PARA LA PRENSA!!!! Y lo que se están preparando es para la botazón de perros que va a haber, dado que no se contará con el elemento necesario para atender las necesidades más básicas de dichos animales, incluyendo su proceso educativo. Entonces, como siempre, adelantándose a dicho hecho, prepara todo lo necesario para atender a esos millones de perros que estarán en la calle por la desesperanza de sus dueños. Algunos, seguramente intentarán, por el amor a sus animales, utilizar las versiones digitales, pero honestamente, no creo que un iPad, por muy bueno que sea, sirva para recoger, cual espátula, las excretas de un perro…

Y, de paso, y en el mismo escenario pero ya en el terreno humano, tampoco se consigue papel toalé. En lo personal, por algunos hechos sucedidos en el pasado, recordaba la primera vez que ante una emergencia me vi en la necesidad de utilizar un papel periódico para atender la misma, resultando con leves pero dolorosas micro cortadas en los instersticios anales, ante lo cual, quienes habían pasado por el trauma, me indicaron, lo cual jamás se me olvidará, que el secreto es mojarlo antes de usarlo. Hoy, viendo que ya me quedan menos de 6 rollos de papel toalé en la casa, y leyendo en mi desalojo matutino la noticia de que no circulará más prensa por la falta de papel para imprimirlo, me digo, suspirando: «y yo que pensaba usar periódico!»…

El Gusto de Escribir


Aún recuerdo muy claramente aquellas tareas que me ponía la Señorita Anailia. Especialmente las que consistían en la transcripción de un texto que debía hacerse en un papel semi transparente. Esa actividad consistía básicamente en 3 retos importantes: escribir cada línea derecha, no salirse de un marco imaginario, y separar las letras en forma correcta al final de cada línea. Los dos primeros se resolvían relativamente fácil: a una «hoja de examen»se le hacía un marco en color rojo, con lo cual se tenían las líneas que se usaban de guía para escribir derecho, así como los límites hasta donde se podía llegar. Sólo requería que se utilizara una superficie plana y limpia (muy importante, ya que ese papel agarraba cualquier sucio, o se podía saltar la línea si el lápiz se encontraba con algún obstáculo en su camino), y unos trozos de teipe. El tercer reto era el más complicado: separar las palabras en forma correcta al final de cada línea. Esto implicaba que quizás en la primera se cometiera un error, y tocaba desechar la hoja y comenzar de nuevo. No representaba mayor impacto ya que no se estaba perdiendo mucho tiempo ni esfuerzo. A veces el error se presentaba después de haber escrito en la primera mitad de la hoja, pero lo peor era cuando el error se presentaba cuando cuando se estaba en la última línea de la hoja. A pesar de lo impecable de todas las líneas anteriores, tocaba desechar todo el trabajo y tiempo invertido, y arrancar de nuevo. Cómo no se iba a prender así?! pero, en este caso, lo que quiero resaltar es lo que implicaba escribir. Se requería una concentración, una preparación, un plan y mucha paciencia. Al final había un resultado, algo físico, tangible, y que se defendía con la vida, porque el que se perdiera o se dañara representaba, también, volver a pasar por todo el proceso. Esas tareas se hacían con lápiz, y era, visto hoy en día, todo un poema ver la hoja por la parte de atrás. Cada línea, cada trazo se marcaba realmente sobre ese papel. Se hacía un surco con cada trazo escrito, que por detrás, a pesar del color negro del carbón, se veía blanco. Se hacía evidente, se podían tocar cada una de las letras, y ese papel en particular tenía la característica de que no se deformaba como lo hacen las hojas de un cuaderno.

Quien no recuerda la diferencia entre un cuaderno nuevo y uno usado? El nuevo era como de un tercio del grosor del usado, además de que el color de las hojas, ese elemento tan delgado, se tornaba oscuro por el uso. El cuaderno usado, al colocarlo sobre una superficie, desplegaba esa forma de abanico. Y era tan fácil pasar las hojas en el cuaderno usado, además de sabroso ese ruido característico que hacía cada hoja al pasar de un lado al otro. Se podía ver, aparte de leer, lo que se había escrito. Tenía un volúmen, un tamaño y un peso el conjunto de las palabras puestas en cada cuaderno, independientemente de lo que expresaran.
Hacer un examen… Había que llevarse las hojas especiales para tal ocasión, y había que tener la previsión de cargar suficientes en caso de que hicieran falta. Cada error de cálculo o duda era remediado con un borrador. Habían de todos tipos, colores, tamaños e incluso olores, pero nada como los NATA de Mayka. Y con cada acción de borrar, se iba cambiando la condición de la hoja: su color, grosor y hasta el sonido que hacía. Precisamente ese cambio que sufrían las hojas al ser escritas y/o borradas era lo que evitaba que uno se llevara una «escrita» al exámen, ya que se notaría de inmediato.
En fin, que el escribir no era sólo un tema de inspiración, sino una pleyade de sensaciones que se tenían prácticamente por todos los sentidos. Seguramente muchos dirán que el gusto no es un sentido involucrado, pero quien haya tenido la necesidad de tragarse un pedazo de papel que por pura casualidad le haya caído en la mano durante un exámen, con toda seguridad supo a lo que sabía la combinación de papel y lápiz…

Obviamente el avance de la tecnología y la posibilidad de su uso por todos ha ido impulsando la sustitución de la escritura a mano por el uso de computadoras y todos los dispositivos que tenemos a la mano hoy en día. Y esto ha cambiado también las incomodidades que trae el escribir por mucho tiempo a mano, por las que se generan por el uso constante de los dispositivos modernos. Así, aquella preocupación por la separación de las palabras, por escribir derecho y dentro de un margen cambió por el contar con conexión constantemente para poder publicar en las redes sociales lo que se está generando. Algo similar sucede con las máquinas de escribir. En mi casa las hubo de muchos modelos, desde la «portátil» que necesitaba de mucho músculo para imprimir en el papel cada letra requerida, en un acto casi de tortura tanto de quien escribía como de la hoja que se usaba, hasta las mas modernas, como aquella que permitía escribir una línea en una pantallita electrónica, que luego de ser revisada y corregida se le daba a una tecla, y como por arte de magia, como usada por un alma en pena de un taquígrafo, procedía a escribir sola la línea en el papel. Al final, el resultado era casi el mismo, ya que también esas máquinas cambiaban las características del papel, permitiendo sentir cada letra en relieve invertido, convirtiéndose en un documento único. Definitivamente, todo cambió.

A menudo siento que se me está olvidando escribir a mano. Eso es algo como montar en bicicleta, pero al intentarlo, la mano duele, los dedos tardan en acostumbrarse al agarre del lápiz, y casi que se puede escuchar el chirrido que produce la mano al tener tanto tiempo si ser usada para tan hermoso fin. Por ello, y pensando en las más de 15 mil visitas recibidas a este blog, decidí comenzar a escribir cada artículo a publicar a mano, comenzando por este mismo. La experiencia de ver no sólo como surgen las palabras producto de la inspiración, sino como se va transformando ese papel, como se puede pasar la mano sobre las palabras y sentirlas, hace que se quiera más y más. Por ello, espero poder seguir escribiendo como hasta ahora, y dejando, físicamente, este legado que espero que algún día mi hija pueda disfrutar leyéndolo tanto como lo hago yo escribiéndolo.

Gracias a todos los que dedican parte de su tiempo a leer lo que me permite hacer la inspiración. Siempre será un gusto escribir para ustedes, que es escribir para mí.