Memorias en Ejecución

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Introducción

El 29 de Abril de 2019 comencé en un nuevo trabajo. Luego de 7 años en Honeywell, el que pensé era el trabajo ideal y que nunca dejaría, las circunstancias me llevaron a tomar esa decisión. Una decisión que sin lugar a dudas me costó mucho tomar ya que significaba dejar en manos del destino lo que para nosotros estaba ya definido pero que al final tomamos. Y digo que “la tomamos” porque sin lugar a dudas la familia juega un papel fundamental ya que la decisión significa que lo bueno o malo que termine sucediendo será de impacto para todos, así que en mi caso siempre es una decisión de todos. Por supuesto que como en toda decisión que se debe tomar en la vida habían puntos positivos y negativos. Los primeros forman parte de la ilusión que siempre se tiene, los sueños de toda la vida, las metas por alcanzar; y los segundos resultan de la realidad que se vive, la diferencia entre ese mundo ideal y lo que a diario se debe enfrentar y que cuando comienza a crecer sin control pues prácticamente obliga a enfrentar ese momento de la decisión que se debe tomar.

Una vez que la decisión estaba tomada el siguiente paso fué buscar otra oportunidad de trabajo. En la medida en que lo hacía recordaba que no era la primera vez que estaba en esa situación ya que precisamente el proceso para irme irme a Honeywell había sido igual de complicado o quizás hasta peor, pero lo que me llamaba la atención era el hecho de la experiencia que tenía, la cual me permitía saber que a pesar de lo complicada de la situación, las cosas se resolverían. Y precisamente ese hecho me hizo caer en cuenta de lo importante que es la experiencia que tengo, y he estado reflexionando sobre sus orígenes. Mucho viene de lo que viví con mi papá y mi mamá, el verlos trabajando y dedicados a sus carreras. De mi Tía Aura otra buena parte y por supuesto la mayoría de lo que he hecho y que es mucho. Entonces, a esa idea que he estado madurando en mi cabeza decidí darle una oportunidad. Lo que busco es ir detallando lo que he estado haciendo en este camino que me ha llevado donde estoy y que sin lugar a dudas me seguirá llevando adelante.

Uno de los hechos que me ha motivado es que estoy comenzando en un trabajo que tiene características muy particulares. Es de esas oportunidades que, como siempre digo, llegan sin un aviso luminoso de “oportunidad”, pero llegan. Y en este caso acepté una posición en un negocio que no conozco, pero donde necesitan a alguien con la experiencia operativa que yo tengo, y aquí estoy, luchando día a día contra la frustración, luchando día a día por hacerme merecedor del respeto de los demás y trabajando arduamente con el objetivo de lograr un nivel de control y organización mínimos que me permitan dar los resultados requeridos. Pero precisamente la experiencia no me deja entrar en desesperación, ya que antes he enfrentado situaciones que, a pesar de no compararse en nada a ésta que estoy viviendo, pues representaron en su momento retos muy grandes que al final logré alcanzar. Mi esposa me decía en estos días que no sabía qué me preocupaba si estaba seguro que iba a lograr, como siempre, alcanzar el nivel que me había propuesto, por lo que ahora busco dejar por escrito ese camino que he recorrido.

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¿Y qué es el Trabajo?

Una búsqueda por Internet daría una rápida respuesta a esta pregunta, sin embargo, mi intención es la de exponer qué es y qué ha sido el trabajo para mi a lo largo de mi vida. Inevitablemente me toca comenzar con mi origen, el lugar de donde vengo.

Mis padres se conocieron como estudiantes en la Universidad de manera que todos a su alrededor pertenecían a ese mundo, y luego de graduarse se les presentó la oportunidad de quedarse como Profesores junto a sus amigos mas cercanos. Ser Profesor significa mantenerse preparados para transmitir los conocimientos a sus estudiantes por lo cual siempre los vi trabajando. Pero quizás por su profesión, ese trabajo permanente no representaba, al menos a mis ojos, un esfuerzo adicional así como tampoco un sacrificio. Por el contrario siempre estaban leyendo, escribiendo, preparando clases, corrigiendo exámenes o preparando algún artículo, y todo en un ambiente de normalidad absoluta. De hecho, el ambiente más importante en mi casa era “el cuarto de estudio”, lugar donde se pasaban la mayor parte de su tiempo. Y el resto de sus allegados hacían lo mismo de manera que al ir a las casas de sus amigos veía exactamente lo mismo por lo que me era absolutamente normal ver que trabajaban todo el tiempo.

En cuanto a la relación que teníamos como familia, pues desde mi punto de vista fué totalmente normal. Nunca escuché una queja acerca de su trabajo, y nunca hubo un regaño ni para mi hermano ni para mi por estar haciendo algo que los interrumpiera. Por el contrario, siempre nos involucraban en lo que hacían. Las puertas del cuarto de estudio siempre estuvieron abiertas e incluso nos ponían a hacer lo mismo que ellos al sentarnos en el escritorio con un papel y un lápiz, por lo que nunca fué algo que nos distanciara el hecho de que siempre estuvieran trabajando, sino que era algo que hacíamos en familia. Y cuántos excelentes recuerdos tengo de las visitas a la oficina de mi papá!.

Mi hermano en el cuarto de estudio

Mi papá era Biólogo por lo cual aparte de contar con su cubículo en la Universidad, mucho de su tiempo lo pasaba en su laboratorio por lo que los días en los que me llevaba para que lo acompañara me la pasaba haciendo cosas en ese lugar, como por ejemplo aprender a utilizar los instrumentos que allí había. Y más interesante aún era lo que ofrecían los laboratorios de los compañeros de mi papá. Veterinarios que tenían conejos y hamsters que alimentaba y ayudaba a cuidar y que en muchas oportunidades me regalaban; químicos que me enseñaban lo básico, e incluso mi tía, dedicada a la ecología y que por un tiempo se dedicó a estudiar manglares y que me llevaba en viajes “de trabajo” a playas solitarias para tomar muestras como parte de sus investigaciones.

Desde muy pequeño ya acompañaba a mi papá a su trabajo

Entonces desde que tengo recuerdos trabajar siempre ha representado algo normal, divertido y emocionante en mi vida. Y no se crea que no fui testigo de momentos difíciles que pasaron mis padres en sus respectivos trabajos. Por el contrario son muchísimas las veces en las que viví las vicisitudes de mis padres por temas laborales. Molestias, frustraciones y problemas no estaban excluidos pero veía cómo los manejaban y al final resolvían. Todo era parte de lo que hacían, de lo que les apasionaba.

Viniendo de ese ambiente, pues no tenía nada en contra del trabajo y por el contrario desde muy pequeño siempre quise trabajar por lo que comencé con algunas tareas sencillas en mi juventud. Durante mis años de estudiante en la Universidad siempre tuve la mirada escrutadora y la presión de mi papá para que me enfocara sólo en mis estudios ya que siempre busqué trabajar, pero al final yo lograba escapar a su supervisión y eso me permitió comenzar desde muy temprano en el area laboral. De esa experiencia lo más importante que aprendí fué que trabajar no es solo ganar dinero sino un compromiso de acuerdo al cual alguien espera un resultado cuando menos constante de quien presta el servicio,, por lo cual la confianza se vuelve algo fundamental en esa relación que se establece. Y de las experiencias tempranas fui tomando lo que considero que hoy en día me identifica: la voluntad, la capacidad y el compromiso con el cual asumo cada trabajo que he tenido la oportunidad de desempeñar.

Lo único que tengo para salir adelante en la vida es mi trabajo. Ya me lo repetía mi mamá insistentemente cuando estudiaba, que lo único que me iba a dejar era mi Título con el que podría lograr lo que me propusiera, y así ha sucedido. Con cada oportunidad laboral he obtenido nuevas experiencias, he expandido mi horizonte y sin lugar a dudas me han impulsado para llegar donde estoy hoy en día, pero el camino no ha sido ni fácil ni sencillo, y es que a pesar de ser un apasionado del trabajo, las circunstancias se presentan y cruzan con los estados de ánimo, haciendo cada día una experiencia distinta. Y esas mismas circunstancias influyen mucho en los cambios de trabajo, que quizás son los momentos más difíciles por la carga emotiva que traen pero sobre todo por la expectativa que uno asume que tienen sobre uno mismo, pero repitiendo lo han dicho expertos en la materia, en el cambio está la base de la experiencia y del crecimiento. El enfrentarse a nuevas circunstancias, por lo general con mayores responsabilidades, el “salirse de la caja”, obliga a asumir una responsabilidad basada en la experiencia acumulada, lo cual en muchas oportunidades lo sorprende a uno mismo al verse capaz de manejar situaciones jamás antes vividas de manera exitosa, lo cual construye y fortalece la confianza en uno mismo.

Hubo un día en el que un compañero de la Universidad me confesó que le impresionaba mi carrera profesional, porque siempre pensó que jamás podría llegar a lograr algo semejante, y precisamente es uno de los puntos que se me hacen mas importantes, ya que el éxito o el fracaso no dependen sino de lo que uno decide hacer, de la voluntad que se tiene para salir adelante independientemente de lo que uno sea o haya hecho. Y es en la Actitud donde está el gran secreto de lo que yo considero el éxito que he tenido. Muchas veces me han apuntado como un “pendejo” por ir más allá de lo que son mis responsabilidades; muchas veces me preguntó mi esposa “pero por qué tú?”, y yo me sobreponía a la frustración y simplemente hacía lo que consideraba que tenía que hacer, sin arrepentirme por una sola de esas decisiones ya que todas sirvieron de impulso en mi carrera profesional. Pero ese es un proceso muy difícil al menos al comienzo. Se requieren muchos sacrificios para lograr altos niveles de desempeño y en mi caso siempre pensé que los sacrificios eran solo míos y estaban justificados porque al final generarían un beneficio para toda mi familia. Reconozco que en algunos momentos no tomé la mejor decisión, aunque siempre logré el objetivo que me plateaba, sin embargo, con el paso del tiempo entendí que los sacrificios no eran sólo míos sino también de mi familia; que el hecho de que yo considerara que eran en pro de nuestro bienestar y futuro no le restaba drama a la situación del momento, pero al final de cuentas, es parte de lo que significa para mi trabajar.

Mucha de mi inspiración viene de lo que viví en mi casa, sin embargo, hay un mundo de diferencia entre lo que aprendí allí y lo que he hecho y sigo haciendo. Mi mamá siempre planificó que tanto mi hermano como yo fuéramos profesores como ella. En base a su experiencia, quería para nosotros lo que consideraba era la mejor opción: un trabajo muy estable, bien pagado, con excelentes beneficios y una jubilación asegurada. Y en mi caso lo intenté pero al final no logré concretar ese plan por lo que la vida me ha llevado por otros rumbos laborales insospechados en aquel momento para mi. Y no es que haya trabajos buenos y malos, por el contrario considero que va a depender de la forma y actitud con la cual se asuma cada trabajo que se llega a tener. Cada trabajo tiene una razón de ser y depende de quien lo ejerza el hacerlo su razón de vida o su pesadilla. Al final siempre se tiene la oportunidad de cambiarlo, las opciones disponibles son infinitas y lo que definirá el camino a tomar será la valentía que se tenga de enfrentarse con uno mismo, con sus miedos, o simplemente seguir un camino no necesariamente propio.

Lo que actualmente soy es gracias a lo que he tenido la oportunidad de hacer. Lo que he hecho me ha acercado a muchas personas entre las cuales hay quienes han sido grandes mentores; quienes me han orientado no sólo laboralmente sino a nivel muy personal; quienes me han dejado muy claro que no todos somos iguales al mostrar un mayor interés en sus propios beneficios sin importar las consecuencias; y quienes me han dado las lecciones más importantes, en las que la humildad es imprescindible para crecer como ser humano, y que no es el cargo que se tiene sino la humildad con la que se ejerce lo que hace la diferencia no sólo en la vida propia sino en la de todos a tu alrededor.

Entonces, el trabajo para mi es éste viaje que me ha llevado desde mis días de la infancia hasta lograr lo que jamás se me hubiese ocurrido ni en los sueños mas exuberantes. Es vivir con la satisfacción de cada logro alcanzado así como con la seguridad de que podré enfrentar cualquier reto con la certeza de que cuento con lo necesario para vencerlo a pesar de las circunstancias que se presenten. Es saber que no es una labor solitaria sino por el contrario, dependiente del apoyo de los demás, tanto en el ámbito laboral como especialmente en lo familiar, que al final termina siendo la razón principal por la cual vale la pena cada decisión que se toma, independientemente de que el resultado sea, o no, el esperado.

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Los Primeros Trabajos

Asistente Científico

Viviendo en una familia de científicos era normal ser parte de discusiones sobre los resultados de las investigaciones que llevaban a cabo. Del lado de mi mamá, que era abogado, era más “soft”, más de desarrollo de productos intangibles ya que principalmente se dedicaba a la interpretación y propuestas de leyes, normas y reglas. Pero del lado de mi papá, quien era biólogo, tuve la oportunidad de participar en el uso de equipos de última tecnología en actividades con las que se comprobaban teorías y se validaban hipótesis.

Teniendo a disposición una inmensa biblioteca en mi casa, tenía la oportunidad de leer los libros que allí teníamos, lo cual combinado con lo que escuchaba en sus clases me permitió desarrollar habilidades como identificar plantas y recordar los detalles con solo verlas. Mi curiosidad siempre era atendida cuando lo veía utilizando equipos que parecían del espacio y preguntaba cómo funcionaban y que obtenían, y lo que me parece ahora más interesante era ser testigo de todo el proceso de análisis e interpretación de resultados y generación de conclusiones, todo en un mundo en el que aún no existían las computadoras (al menos como las conocemos hoy en día), por lo cual también aprendí detalles como utilizar un papel milimétrico o logarítmico en el que con mucho detalle se hacían a mano las gráficas que mostraban los datos. E incluso recuerdo que mi papá tenía en “Leroy”, que era un juego de plumillas de distintos grosores con los que se hacían los gráficos finales en un papel especial con tinta china, lo cual aprendí a hacer. En base a esa experiencia que fuí acumulando, un día me dieron la oportunidad de considerarme como ayudante en sus viajes de recolección de muestras.

Una de las experiencias mas interesantes fué cuando fuimos a recolección de datos en manglares en una de las playas mas populares de Venezuela. Iba yo como parte de un equipo de Doctores, en una caravana de vehículos a lo Discovery Chanel, y yo me sentía súper afortunado por ser visto como un investigador más. Mi expectativa era que estaría en un viaje en el que habrían pocas horas de trabajo y muchas para disfrutar de la playa como si estuviera de vacaciones.

Al llegar al sitio luego de un largo viaje, armamos el campamento frente a una playa paradisíaca y que estaba disponible solo para nosotros. Yo de inmediato busqué mi equipaje con la intención de ponerme mi traje de baño, sin embargo, me extrañó que nadie más tuviera esa actitud de cuando se llega a la playa, por lo cual esperé a ver qué sucedía. Una vez estuvo todo listo, nos reunimos y se definió el plan de trabajo. Mi responsabilidad era la de tomar datos con un aparato que se conectaba a través de unas termocuplas en las hojas del manglar. Se necesitaba realizar un muestreo contínuo, cada hora, las 24 horas del día, lo cual significó estar 3 días en esa playa con muy pocas inmersiones en su oleaje.

Basado en mi desempeño me consideraron para otros viajes similares. De esas experiencias aprendí que detrás de un éxito, como lo eran los artículos que generaban y que incluso los hacía merecedores de premios y reconocimientos, había muchísimo trabajo, esfuerzo, dedicación y constancia. No todo era perfecto ya que había que enfrentar situaciones de distinta índole que en conjunto tenían un alto potencial de afectar la obtención de la información, pero a pesar de todo se lograba el objetivo. También aprendí que la perspectiva es muy importante así como la expectativa que uno se hace, y que se debe desarrollar la habilidad de enfrentar la diferencia entre lo que se cree y lo que es real, lo cual para mi significa aprovechar las oportunidades.

En mi caso tuve la oportunidad de conocer el método científico desde muy niño, lo cual significó vivir queriendo saber todo lo que pudiera, entender lo que vivía, investigar para encontrar las respuestas, lo que ha sido fundamental en el desarrollo de mi carrera profesional.

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Transcriptor de Texto

Una de las ventajas de que mi papá trabajara en la Universidad es que como parte de sus proyectos de investigación tenía acceso a lo que en ese entonces era algo inédito: computadoras.

Las computadoras existían básicamente en las películas ya que era muy poco común que una persona tuviera una, y quienes llegaban a tenerlas no podían hacer lo que hoy en día hacemos como algo normal ya que no existían las aplicaciones y programas como los conocemos, de manera que quienes por alguna razón lograban tener acceso a una debían desarrollar lo que necesitaban. Así, por el año 1990 o 1991 llegó a mis manos la primera computadora que tuve: una Zinclair ZX-80. Con ese equipo comenzó una carrera que me trajo hasta donde estoy hoy en día.

A=B+C era el primer ejemplo de aquel libro de BASIC que también tenía mi papá. Luego de conectar la computadora al televisor Zenith blanco y negro que teníamos, aparecía el cursor inerte. Poco a poco fuí haciendo distintos programas, hasta que un día llegó la siguiente computadora que tuve: una Epson Geneva PX8. Era una versión “portátil”, con una pantallota de 8 líneas y que utilizaba como medio de almacenamiento un mini cassette. Esa computadora ya traía un sistema operativo, el CPM, que traía algunas aplicaciones en módulos físicos de memoria. Una versión muy novedosa de un procesador de palabras era parte del paquete, que pretendía hacer básicamente lo mismo que una máquina de escribir. Con el paso del tiempo se tuvieron disponibles nuevas versiones de computadoras, y un día llegó mi papá con la que me cambió la vida: la Apple IIc. Lo radical que tenía esa computadora es que tenía su propio monitor, una interfaz “gráfica” y varios programas que se utilizaban con un formato super revolucionario: el floppy disk de 5 y 1/4 de pulgadas. Se podía escribir, jugar, traía un ratón, y lo mas interesante es que traía otros periférico revolucionario: una impresora. Así, se podía escribir sin la necesidad de cuidar el final de cada línea y se aseguraba que se separaban de manera correcta y automática las palabras. Tenía también una versión de hoja de cálculo en la que se podían hacer maravillas especialmente en el contexto de los trabajos que hacía mi papá.

Nunca me atrajeron tanto los juegos como el poder hacer muchas otras cosas con la computadora, entre las cuales de las que mas me gustaba era el procesador de palabras, que comencé a utilizarlo precisamente transcribiendo los trabajos de mi papá. Así aprendí a escribir rápido en el teclado y a hacer cosas que no eran nada comunes, así que un día mi Tía, que también trabajaba con muchos artículos, me pidió que la ayudara con los suyos, con lo que inició una época en la que me contrataban para transcribir cuantos documentos tenían en papel, que eran muchos.

Hay tareas que parecen ser muy sencillas y hasta insignificantes, pero si algo he aprendido es que no hay trabajo que no sea importante y que no merezca todo el esfuerzo y atención posibles. En este caso el desarrollarme como transcriptor permitió, por una parte, que me reconocieran como alguien “experto” en la computación, lo cual influyó en las decisiones que tomé más adelante, y por otra parte tuve la oportunidad de leer mucho de muchas cosas, con lo cual comencé a entender de áreas que de otra forma quizás nunca hubiese llegado a conocer, además de que desarrollé habilidades con otros programas que también afianzaron mi fama. Por eso insisto en que no hay trabajo insignificante sino por el contrario, cada trabajo de tomarse como lo que es: la mejor oportunidad que se tiene de aprender, de demostrarse a uno mismo de lo que es capaz y de identificar las oportunidades que permitirán el crecimiento tanto profesional como personal.

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El Jardín Botánico

Esta es una de las experiencias mas importantes en mi vida así como una base fundamental en mi desarrollo profesional. Recién había cumplido 15 años cuando a mi papá lo contrataron como Director del Jardín Botánico de la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales “Ezequiel Zamora” (UNELLEZ). Esto implicó que nos mudáramos de la ciudad donde vivíamos a una totalmente nueva y desconocida.

El Jardín Botánico era una gran extensión de terreno donde habían distintas especies de vegetación así como de animales. Se cultivaban comercialmente algunas especies como por ejemplo maíz que era típico de la zona y al ser parte de la Universidad también se llevaban a cabo distintas investigaciones. Por sus características se requería mucha gente para mantenerlo funcionando, desde profesionales de distintas áreas hasta obreros.

Desde el momento en que llegamos iba de ve en cuando al Jardín Botánico donde básicamente hacía lo que consideraba divertido, siempre con la anuencia del personal ya que por supuesto yo era el hijo del Director, sin embargo, pasados un par de años y al terminar mis estudios de secundaria tuve un espacio de tiempo de algunos meses en los que no tenía nada por hacer mientras ingresaba a la Universidad y mi papá decidió que fuera a trabajar con él, así que todos los días llegaba al Jardín y mientras mi papá se concentraba en sus labores, yo me iba con alguien y hacía cualquier cosa menos trabajar hasta que un día mi papá me vió que andaba manejando un tractor y cuando preguntó y le dijeron que sólo lo utilizaba para pasear, buscó a las personas encargadas del mantenimiento y les dió la instrucción de que primero yo no podía estar utilizando los bienes del Jardín como si fuera un parque, y segundo, que debían considerarme como un trabajador más y asignarme con los equipos de obreros que habían.

Las jornadas de trabajo comenzaban a las 7 de la mañana, razón por la cual mi papá llegaba al sitio a esa hora, sin embargo, yo me iba mas tarde cuando mi mamá se iba a su oficina, pero al ser parte de los trabajadores me vi en la obligación de cumplir con el horario establecido. El primer día bajo esa modalidad al llevarme con mi nuevo equipo de trabajo mi papá explicó que yo era uno más del grupo y que como tal debía seguir las instrucciones que dieran los capataces. Cada día se dividía el grupo para que se cubrieran distintas actividades, y en esa oportunidad me tocó irme con los que se encargarían de la limpieza y mantenimiento del pasto. Esta actividad en algunos sitios se hacía de forma mecanizada, pero en otros de forma manual utilizando principalmente un machete. Al iniciar mi jornada me dieron mi machete y comencé a ejecutar la actividad de acuerdo a las instrucciones que me habían dado, pero a los pocos minutos la mano comenzó a dolerme, luego la espalda y el resto del cuerpo. Obviamente mis manos no habían formado los callos que tenían quienes vivían de esa actividad, sin hablar del hecho de trabajar bajo un sol inclemente y en una temperatura de al menos 38 grados centígrados. No pasó mucho tiempo antes de que comenzara como un loco a tomarme el agua fría que se mantenía bajo la sombra de uno de los pocos árboles que habían alrededor. Mis manos comenzaron a sangrar pero no quería que me vieran como un debí lucho así que continué para completar como 3 horas y media antes de que fuéramos al comedor por el almuerzo.

Mientras comíamos mi papá pasó a verme y aproveché demostrarle como tenía las manos, y su comentario fué “y apenas estás comenzando…”. El resto de ese primer día de trabajo fué muy duro, pero al final completé mis 8 horas, aunque con las manos (y mi alma) destrozadas, y de ahí en adelante cada día que estuve allí fué igual de intenso. Pasé días en el zoológico atendiendo chigüiles, tigres y hasta una danta; participé en el cultivo del maíz, donde entendí que cada grano cuenta; aprendí a manejar distintos tipos de tractores ganándome la confianza como para ser asignado a uno; pero sobre todas las cosas compartí con una gente increíble! Una gente que me aceptó como uno más y que me enseñaron todo lo que sabían. Maestros muchos, amigos todos, que me enseñaron lo que significa ser parte de un equipo. Allí aprendí que la posición jerárquica no solo se obtiene por asignación sino que por el contrario se gana en base a la experiencia que se tiene y a la disciplina, y que no es el nivel académico la base del liderazgo sino el ejemplo en lo que se hace y se quiere que haga el equipo. Jamás los olvidaré, a todos y cada uno de quienes me apoyaron en esa etapa de mi vida y me dieron de las mayores y mejores lecciones de mi vida.

Mi papá siempre nos exigió ser constantes y tener disciplina. Al comienzo de mis días en el Jardín Botánico asumí que su actitud, al dejar que me fuera tan mal, era un acto en mi contra, pero mientras más tiempo pasa mas convencido estoy que sabía lo importante que era darme esa lección de vida. No tuve oportunidad de agradecerle por eso en persona, pero cada día en el que termino satisfecho por lo logrado no hay mas que agradecimiento a su constancia y disciplina para formarnos como lo hizo.

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Tiempo Compartido

Detrás de la Silla de Ruedas

Este es uno de los trabajos mas importantes en mi vida. Fuí un estudiante muy afortunado al irme a la universidad con mi propia computadora, una Pentium 286 con unos 50MB de disco duro, monitor monocromático ámbar, y una impresora de matriz de puntos Epson e 120 columnas. Tenía en mis manos mucho mas de lo que tenia un laboratorio de computación de la época. La idea de mis padres fué hacer un esfuerzo importante ya que consideraban que como estudiante de Ingeniería de Sistemas la computadora sería un elemento diferenciador, en lo que como de costumbre tuvieron mucha razón.

Entre las actividades que comencé a hacer al ingresar a la universidad estuvo unirme a la Fundación Ingeniería de Sistemas (FUNDACIS). Esta organización realizaba distintas actividades para dar a conocer lo que era la Ingeniería de Sistemas, aportando a la Escuela homónima beneficios tanto en relaciones con otras instituciones como en materiales y equipos para sus laboratorios. EL evento principal que realizaba era el Congreso de Ingeniería de Sistemas, que una vez al año reunía a profesionales del área, la mayoría estresados de la Escuela, quienes presentaban detalles acerca de su experiencia laboral. El evento era de mucha relevancia y cada año aumentaba la asistencia por lo que el Comité Organizador buscaba colaboradores entre los estudiantes de los distintos semestres de la carrera. Los de los semestres superiores se encargaban de las actividades mas relevantes y por supuesto los de los semestres inferiores de las más mundanas y que principalmente nadie quería hacer.

Al tratarse de un evento “de sistemas” se buscaba usar lo último en tecnología, razón por la cual se contaba con un sistema automatizado de inscripciones que era muy novedoso y que creaba una expectativa inmensa sobre el resto del evento al ser lo primero con lo que se encontraban los participantes. Debido precisamente a lo novedoso del sistema se contaba con la presencia permanente de su desarrollador. No sabría decir desde cuando trabajaba esta persona en el sistema pero en los primeros eventos en los que tuve la oportunidad de participar ya estaba a cargo de la base de datos e implementando las funciones que se requerían siempre de acuerdo a lo que permitían las tecnologías disponibles. Así, los más afortunados tenían la oportunidad de ser quienes registraban a los participantes sentados frente a las computadoras mientras otros apoyábamos en los aspectos logísticos, con la esperanza de estar algún día en esa posición utilizando el sistema. Al ser de los de más reciente ingreso en el Comité Organizador y en base a mis características físicas, me asignaron la tarea que daría inicio a mi pasión y carrera.

Los sitios donde se realizaba el congreso variaban año a año, de manera que la ubicación del área donde se realizaban las inscripciones representaba retos importantes relacionados con los recursos necesarios para que todo el sistema funcionara como electricidad, mesas, sillas. Al tener a mano todo el material que se requería era muy incómodo estar en el sitio ya que se debía trabajar entre cajas, cables y mil cosas. En esos días no habían las facilidades de hoy en día para quienes tenían algún tipo de discapacidad, y en nuestro caso, nada mas y nada menos que nuestro desarrollador del sistema usaba una silla de ruedas. Esto representaba un serio problema logístico ya que era imprescindible su presencia cada día en el sitio. Por ello se hacían turnos para asegurar que pudiera estar y además que contara con la mayor comodidad posible, lo cual no era lo mas buscado por quienes formaban parte del equipo de organizadores.

Hasta que comenzó el evento yo estuve apoyando en distintas tareas. Ya cerca del día de inicio se planteó el tema de la logística para el desarrollador y se llegó al momento de pedir voluntarios. Por supuesto que todos mantuvimos un silencio absoluto, sin embargo, se planteó la necesidad de hacerlo basado en todo lo que significaba contar con su presencia. La persona que estaba a cargo del comité se dirigió directo a mi y me preguntó si podía confiarme esa importante tarea, y honestamente no tuve problema en decir que si. Sabía que ese trabajo significaba no poder hacer absolutamente mas nada sino estar pendiente de él, pero igual lo acepté. La dinámica consistiría en recibirlo en la mañana para llevarlo al sitio de las inscripciones, ayudarlo a instalarse, y de resto quedarme con el para atender cualquier necesidad que llegara a tener, y al final del día llevarlo hasta donde lo buscarían para retirarse. Sabía lo que tenía que hacer y había aceptado el compromiso.

Una vez que comenzó el evento asumí mi responsabilidad y lo dejé instalado en su lugar. Pude ponerme a hacer cualquier cosa, sin embargo, reconociendo su experiencia me dediqué a observar lo que hacía. Ese primer día, muy ajetreado, no lo interrumpí mucho pero vi cómo hacía su labor. El segundo día si me atreví a pedirle que me explicara cómo funcionaba el sistema, lo cual hizo con todo detalle, por lo que el resto del día lo pasé aprendiendo con mucho detalle lo que me iba explicando: el lenguaje que había utilizado, cómo funcionaba una base de datos, cómo se mandaban a imprimir los listados. En general fué una clase magistral, y al tercer día lo estaba ayudando a generar los listados y todo lo que me permitía. Para el final del evento tenía una gran admiración por él y ya había comenzado a ver cómo hacer lo mismo en mi computadora.

El programar se volvió una obsesión para mi, y el ejemplo que utilizaba era el sistema de inscripción que había visto por lo que trataba de desarrollar algo similar. Así pasaron los meses hasta que llegó el momento de organizar el siguiente congreso para el cual se planteó contar con el mismo sistema, pero ya sintiéndome suficientemente seguro de lo que había desarrollado en todo el tiempo transcurrido me atreví a plantear el que se usara el sistema que yo había desarrollado, y para mi suerte esa propuesta fué aceptada, así que en ese siguiente evento estaba yo en el lugar del desarrollador. Un momento de gloria para mi que fué muy efímero a decir verdad ya que luego muchos de mis compañeros, todos con iguales y hasta mejores condiciones que las mías, mejoraron el sistema con sus propias versiones y pasaron por la misma oportunidad lo cual se convirtió en una especie de pasantía muy importante para todos.

En los mas de 30 años que han pasado desde aquel momento he utilizado esta historia como ejemplo de lo que representa una oportunidad y detallo los beneficios de la siguiente manera: definitivamente las oportunidades no vienen con un aviso que las identifica como tales. Por el contrario, y al menos en mi experiencia, uno se ve permanentemente expuesto a situaciones que de entrada pueden parecer nada atractivas y es uno mismo quien tiene el poder de convertirlas a favor. En este caso tuve básicamente 3 opciones: hacerme el ofendido y negarme a aceptar la tarea; aceptarla y simplemente haberme dedicado a no hacer nada en todo el tiempo que estuve con esta persona; y la que tomé.

Desde mi punto de vista las circunstancias se alinearon a mi favor basado en una decisión tomada hasta de manera inconsciente, pero podría asegurar que esa decisión la tomé por lo aprendido en mi casa con respecto al trabajo. Basado en esa experiencia le tomé mucho amor a programar, y en el proceso se comenzaron a utilizar las bases de datos por lo que al momento de requerirse yo pude estar disponible, y luego, con la llegada de Internet, se requirió la integración de esas bases de datos con las páginas web que comenzaban a utilizarse, lo cual estableció lo que sería mi camino hacia los trabajos que luego pude ejercer.

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Círculo Informático

Hacía finales de los años 80 se dió el “Boom” de las computadoras personales, comenzando a convertirse en una necesidad para todos. Existían algunas marcas como Apple, IBM, Epson que tenían precios muy altos lo cual hacía muy difícil el acceso a una computadora, pero como siempre ocurre, surgió una opción que por sus características representaba un precio mucho menor: el “clon”.

El “clon” se refería a que se reproducía una computadora de marca original a través de la adquisición de los componentes por separado para armarlos y al final contar con lo que en teoría era un clon de las originales, lo cual no era totalmente cierto. El proceso requería, primero, el acceso a las partes, y segundo, quien supiera armarlas para entregar una computadora totalmente funcional. Esto, como toda opción barata, presentaba algunos riesgos para quien tomaba la decisión. Para suplir la demanda se fue desarrollando un mercado de venta de partes donde había de todo en cuanto a calidad y precio se refería de manera que si no se conocían ni las partes ni el mercado se terminaba comprando basura; el otro riesgo era la persona que armaría la computadora, caso en el cual también había de todo. Al final, se podía terminar invirtiendo tiempo y dinero con la expectativa de terminar con una computadora, pero se terminaba con un enorme pisa-papeles y debido a que era un mercado emergente y casi ilegal, pues no había garantía ni en las partes ni en la mano de obra, por lo cual las respuestas terminaban siendo “hubieses comprado una original”.

En esas circunstancias surgió una empresa que se dedicó a ofrecer un servicio serio y responsable de venta de componentes y de armado de computadoras: Círculo Informático. El primer problema que atendía era la venta de componentes ofreciendo piezas de calidad y hasta con garantía. EL segundo es que contaba con personal técnico capacitado para armar las computadoras, lo cual hacía también ofreciendo garantía sobre el servicio de manera que quien los contrataba tenía la seguridad de recibir el producto por el cual estaba pagando. La mayor parte del personal técnico que tenían eran estudiantes de la Escuela de Ingeniería de Sistemas, lo cual fué formando una especia de “cofradía” conformada por aquellos que se reconocían como expertos en esa área.

Al llenarse el mercado con computadoras se creaba el espacio para el uso de las mismas para lo cual se requería el software. De igual manera que con el hardware, el software original tenía precios bastante altos y al no haberse implementado aún los controles físicos, lógicos y legales para evitar que fuera copiado, surgió otro mercado, mucho más violento y efectivo, de venta de software “pirata”. Entonces, se contaba con el acceso al hardware y software pero al ser productos nuevos no todos sabía como utilizarlos por lo que un tercer mercado que surgió fue el del entrenamiento.

En Círculo Informático no vendían software pirata, pero sabían que quienes lo ofrecían sabían desde cómo instalarlo hasta cómo utilizarlo, de manera que desarrollaron la idea de ofrecer cursos de computación que iban desde el sistema operativo (DOS y luego las distintas versiones de Windows) hasta aplicaciones como Office. Cursos de programación también eran parte del portafolio con especial énfasis en los lenguajes que se utilizaban en las universidades del área (C, COBOL, etc.). La empresa e convirtió en una referencia por lo cual muchos buscaban que los consideraran para prestar sus servicios allí.

Entre mis compañeros de clases y amigos, con quienes compartía algunos hobbies, habían algunos que trabajaban en Círculo Informático y en algún momento me comentaron que estaban buscando instructores y que si estaba interesado ellos me podían recomendar. Así, terminé en una entrevista con el dueño quien me confirmó que comenzaría con un curso de DOS y de Word. Al estar en ese medio pude saber en detalle cómo funcionaba el negocio de las computadoras, y cuando me pedían que les recomendara a alguien para comprar una computadora seleccionaba a quienes veía que eran los mejores y mas responsables, pero llegado cierto punto decidí ser yo quien atendiera las necesidades de la gente que quería tener una computadora.

La competencia era feroz en esos días, y ya habían muchos sitios donde vendían las partes y hasta los precios eran de conocimiento público de manera que no había posibilidad de cobrar mucho, pero lo que si era negocio era el volumen de manera que lo importante era ser de confianza para que muchos te contrataran. Así me hice una referencia con mucha gente lo cual representó una entrada económica interesante además de que estaba haciendo algo que me gustaba. EL auge de ese modelo de negocio duró como 4 o 5 años ya que con la disponibilidad de Internet y la masificación de las computadoras las marcas originales se hicieron mas accesibles y ya no hizo tanta falta ni comprar clones ni tomar cursos que ya en su mayoría se comenzaban a conseguir disponibles en línea, por lo que mi relación con Círculo Informático terminó.

Uno de los aprendizajes de Círculo Informático es lo importante de ser innovador. De alguna forma identificaron la oportunidad que representaba todo lo que estaba surgiendo en el mundo de la computación y se arriesgaron con éxito posicionándose como una referencia en el mercado. Y quienes conformamos el equipo que estuvo en ese proceso tuvimos la oportunidad tanto de demostrar nuestras capacidades y conocimientos como de mejorarlos, lo cual permitió ser identificados como “expertos” en un área que estaba surgiendo. A pesar de que aún no se utilizaba el concepto como hoy en día, Círculo Informático fué un emprendimiento que muchos identificaron como locura, que es lo que suele suceder con quienes innovan.

En lo personal Círculo Informático fué de las primeras experiencias donde tuve que asumir una responsabilidad y constancia en lo que hacía. Un muy buen inicio en el área laboral haciendo lo que me gustaba y recibiendo una remuneración por hacerlo. Definitivamente un escalón muy importante en mi vida profesional que siempre permanecerá como ejemplo de que hay cosas que por mas imposibles que parezcan, con el enfoque correcto se pueden lograr.

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El Laboratorio de Edumática

El Director de la Escuela de Sistemas cuando ingresé a la Universidad era el Prof. Francisco Puleo, creador de la carrera y sin lugar a dudas una persona con una grandísima visión de futuro. Como parte de su gestión había creado un sitio para el desarrollo de investigaciones que estaba ubicado justo al lado de su oficina en la Dirección de la Escuela de Ingeniería de Sistemas: El Laboratorio de Edumática.

La Edumática es la aplicación de la información en la educación, y para eso el Prof. Puleo creó un laboratorio que estaba compuesto por lo último en tecnología multimedia con distintos modelos de computadoras Apple. Para el año 1988 eso era algo inmensamente raro ya que lo normal eran los laboratorios de terminales Unix. En éste laboratorio trabajaban principalmente los tesistas que trabajaban en proyectos en los que desarrollaban herramientas multimedia para apoyar en la enseñanza.

En una época en la que la computación al menos en la Universidad estaba mas relacionada con la aplicación «dura» de la informática, representada en el uso de lenguajes de programación como C++, quienes teníamos la oportunidad de trabajar en este laboratorio no éramos considerados como parte de esa «camada» de semi-dioses que estaban creando las bases del futuro de la informática. Por el contrario, éramos vistos como los niños consentidos del papá cabrón que todo les daba sin importarle lo que hicieran con eso, lo cual se me hizo evidente el día que me dijeron «quienes no programan en editores de texto no deben ser considerados como programadores», ésto relacionado con el desarrollo de páginas web que hacíamos utilizando las herramientas de Apple disponibles en esos tiempos que eran procesadores que permitían reutilizar el código o desarrollarlo con «ayudas» gráficas. Pero a pesar de todo siempre dábamos muestras de lo que hacíamos así como de la formación que recibíamos del Prof. Puleo.

Constantemente presentábamos los resultados del trabajo que se desarrollaba en el Laboratorio de Edumática en seminarios y congresos tanto locales como en otros estados, y en cada oportunidad se hacía muy evidente lo innovadores que éramos, y es que contábamos con las mejores y más avanzadas herramientas así como la guía de una mente que no hacía más que fijar su objetivo en el futuro y llevarnos a nosotros de la mano. Por ello, hoy en día, cuando han pasado más de 30 años desde que estuve compartiendo el espacio con todos quienes estuvimos en Edumática, me causa una gran impresión ver cómo mucho de lo que es común ya se asomaba como ideas que desarrollábamos en aquellos días.

Lo que considero como fundamental de esa experiencia es el haber tenido la oportunidad de trabajar con el Prof. Puleo, quien nos permitió desarrollar nuestra creatividad como no sucedió nunca más. Con él no había idea mala y por el contrario lo que nos pedían era que las desarrolláramos y las presentáramos lo cual era un gran impulsor tanto de nuestra creatividad como de nuestro desarrollo.

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Las Planillas de Notas

En medio de todo lo que hacía, programar era lo que más me apasionaba. Las bases de datos me tenían totalmente atrapado ya que me permitían hacer todo lo que se me ocurriera. Como daba clases en Círculo Informático, un día se me acercó alguien para preguntarme si sabría con quien podría ver un requerimiento que tenían y que pensaba que se podría resolver con una computadora. Con mucho interés le pregunté de qué se trataba y me dió la explicación.

Las notas en la secundaria se llevaban en unas planillas gigantes, reproducidas de forma manual y que debían ser llenadas a máquina, en unas muy viejas de carro muy largo. El proceso, desde generar la planilla hasta llenarla y almacenarla, requería mucho esfuerzo, dedicación y, por supuesto, tiempo, y lo que estaban buscando era que se usara quizás el excel para almacenar la información y de allí imprimirla. Por supuesto que me llamó muchísimo la atención el reto por lo que mi respuesta fué que yo podía ayudarlos. En los días siguientes fuí a ver el proceso en directo y pude identificar lo que requerían. Efectivamente parte del problema era que las máquinas de escribir que usaban ya estaban obsoletas, tenían pocas funcionando y era muy costoso repararlas. El proceso de generar las hojas también era complicado porque venían de imprentas, pero por el momento eso no representaba mayor tema ya que el Ministerio de Educación las proveía. De esa visita salí con muchas hojas para comenzar a realizar pruebas.

Luego de estudiar el problema procedí a definir el modelo de la base de datos que iba a requerir, cómo procesarlo, sacar los cálculos y finalmente tomar la información y pasarla a las planillas, lo cual fué precisamente el verdadero reto. Las hojas eran del tamaño de una hoja grande de periódico, y como se generaban en imprenta y casi de forma manual no todas quedaban impresas igual, por lo que los márgenes no eran iguales en cada hoja. La solución que encontré fué medir el margen superior de cada hoja de manera de cortarlas para que quedara la parte impresa alineada con el borde, y dependiendo de la distancia restante, introducía un factor de corrección en el sistema con lo cual lograba imprimir la hoja completa sin problema resultando en justo lo que me habían pedido.

Luego de dos intensas semanas enfocado en el tema pude presentar varias hojas impresas con la información que me habían dado y viendo que si entregaba lo que requerían acordamos un precio que, basado en lo que se requería, fué bastante alto. A partir de ese momento mi tiempo estuvo dedicado a generar las planillas. Era un trabajo delicado ya que por una parte me daban la información de las calificaciones que era confidencial y un tema muy delicado que llegara a filtrarse, además de que el proceso de generar cada planilla era lento y por lo general requería del uso de mucho material. Pero como la práctica hace al maestro, al pasar los días me volví muy preciso, razón por la cual pude entregar más rápido los trabajos y por supuesto ganar más dinero.

La noticia se regó por la ciudad de manera que no pasó mucho tiempo para que me contactaran de otros sitios y así terminé atendiendo a casi todos los de la ciudad. Durante mucho tiempo me mantuve enfocado en esta gestión, que por supuesto se hizo económicamente muy interesante, pero por supuesto que no tardaron en salir los competidores que la verdad no ofrecían la calidad de mi trabajo, pero al ser mas baratos pues fuí perdiendo mercado hasta que al final, para cerrar el tema, les vendí clones a varios sitios y les dí el sistema para que pudieran hacer el trabajo sin depender de nadie.

De esta experiencia me quedó que pude ser uno de los innovadores en el proceso de migración hacia las computadoras. También es un ejemplo muy claro de ese impulso que me caracteriza y que me hace tomar retos aún sin realmente saber como voy a resolverlos, pero es lo que considero que me diferencia gracias a que siempre confío que de alguna manera lograré alcanzar cada meta que me propongo, aún cuando he enfrentado situaciones muy difíciles y exigentes, pero siempre me he basado en la constancia. No hay nada como la constancia, no rendirse a pesar de las circunstancias y, quizás lo más importante, cumplir con la expectativa que se genera.

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Las Pasantías en la UNELLEZ

En alguna parte leí que el objetivo real de todo trabajo es causar impacto, bien sea en las ventas, en la gente o en la comunidad, y en el caso de esta parte de mi historia el impacto debía lograrlo en distintos frentes. Por las vueltas que da la vida mis padres terminaron trabajando en la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales «Ezequiel Zamora» (UNELLEZ) en su sede principal y donde mi papá fué por muchos años Director del Jardín Botánico y mi mamá llegó a ser la Consultora Jurídica de la Universidad, siendo ambos referencias en sus respectivas áreas.

Aprovechando unas vacaciones pudimos gestionar unas pasantías cortas en el Laboratorio de Computación de la UNELLEZ, sitio que conocía y en el además tanto el Director del mismo como el Profesor que me asignaron como mi Tutor eran egresados de la misma Escuela de Ingeniería de Sistemas donde yo estudiaba, y en vista de que sabían de mi desempeño en distintas actividades me dieron esa oportunidad. Debido al uso intenso de los equipos tenían una tasa de daño que disminuía la capacidad del Laboratorio, y en vista de que yo me había dedicado a trabajar vendiendo computadoras el objetivo que definimos para esta pasantía fué realizar la revisión y recuperación de los equipos que conformaban los activos del laboratorio, por lo que en 28 días hice un diagnóstico del estado de los equipos, mantenimiento tanto preventivo como correctivo, y al final logré recuperar 10 equipos utilizando partes que se consideraban material de desecho. Desde el punto de vista técnico fué una experiencia que retó no sólo mis conocimientos y experiencia sino mi orgullo personal.

Y desde el punto de vista personal fué una experiencia muy emotiva. Sentía que debía superar las expectativas de todos los involucrados, especialmente mis padres, y es ese el tipo de compromiso que siempre he adquirido con todo lo que hago. Un período de tiempo muy corto pero intenso en el que tuve la oportunidad de utilizar el conocimiento y la experiencia que tenía en un caso muy práctico y bajo la mirada de gente que era para mi muy importante. Un evento que aunque fué único, terminó siendo un ejemplo de muchos de los momentos que he tenido que enfrentar en distintas oportunidades.

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Diseño de Páginas Web

Aunque parezca imposible creerlo, hubo un tiempo en el que vivíamos sin Internet. Era un mundo en el que la verificación de la validez de una tarjeta de crédito estaba sujeta a la revisión en un libro gigante; donde la inmediatez de las comunicaciones era inexistente y en el que cada uno vivía sin que nadie más supiera de su existencia. Con el avance de la tecnología llegó a estar disponible lo más revolucionario que he conocido: el correo electrónico, y apenas en las bibliotecas de la Universidad comenzaban a estar disponibles páginas web. Comenzaba yo a conocer de su existencia cuando uno de mis amigos nos dió una noticia impactante: había hecho una página web, de manera que procedimos incrédulos a verla, en la red de la Universidad y con un navegador hiper sencillo. De hecho, me atrevería a decir que fué la primera página en la Universidad lo cual representa todo un hito en la historia.

El compartir contenido por esa vía se fué haciendo cada día mas común, y algunos pudimos dedicarnos, con las herramientas que teníamos, a aprender como funcionaban y a hacer las nuestras. En esos días era una acción muy sencilla ya que basicamente se trabajaba en texto plano con el lenguaje HTML, pero a la vez la infraestructura que se requería no estaba disponible a todos, de manera que quienes lo hacíamos pudimos comenzar a ofrecer el servicio a Profesores, Grupos de Investigación e incluso a otros compañeros de clases. Lo que inicialmente eran propuestas basicamente sin imágenes (escazamente existían las cámaras digitales, de manera que contar con imágenes no era nada fácil), luego se convirtió en desarrollos increíbles con despliegues gráficos muy interesantes, lo cual comenzó a dejarme un poco atrás ya que no soy de los que les gusta mucho la parte gráfica, además de que consideraba que eso sacrificaba funcionalidad y eficiencia, pero en la medida en la que fueron avanzando las tecnologías se comenzó a cerrar la brecha entre los desarrollos Web y las Bases de Datos.

De mi compañero de aventuras (y actual compadre), quien también se había dedicado a desarrollar proyectos Web vino una de las noticias que cambiaría mi mundo. Me comentó que estaba haciendo páginas «dinámicas», que además podían conectarse a bases de datos. Me mostró lo que ya había hecho y me llevé cuanta información pude. Con mucha dedicación logré conectar localmente mis bases de datos a páginas web con lo que decidí migrar todo lo que ya tenía hecho en FoxPro a ese nuevo mundo. Viendo toda la libertad que ahora tenía para hacer desarrollos, la programación se hizo más obsesiva y pude ofrecer soluciones para todo lo que me pedían lo cual me llevó a una posición muy interesante desde el punto de vista laboral.

Entre los trabajos para los que me fueron contratando llegó uno por el que pude negociar un monto muy importante, tanto que le dije a quien hoy en día es mi esposa que era la oportunidad para aprovechar y casarnos ya que tendríamos la libertad económica para hacer las cosas como queríamos. Fueron unos meses muy intensos de trabajo en los que me era imprescindible terminar en tiempo y calidad el proyecto para que se concretara el pago acordado lo cual finalmente sucedió sin problema. Ese fué un punto de inflexión en mi vida ya que por primera vez me proyectaba en algo que me encantaba y de lo que asumí que podria vivir el resto de mis días. Lo que podría parecer un detalle pequeño y hasta insignificante termina siendo lo que cambia el rumbo de las cosas, ya que en mi caso lo que asumía como un hobbie terminó convirtiéndose en una carrera que me ha llevado por todo el camino que he recorrido. A pesar de considerar lo que representaba mi futuro, uno en el que trabajaba día y noche haciendo lo que mas me gustaba, no tenía ni la menor idea de lo que eso representaría, y el camino se hizo mucho más interesante de ahí en adelante.

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FOMDES

Dejando FONFIMER

Cuando se recibe una llamada de alguien con quien no se tenía contacto y entre lo primero que te dicen está la frase «y que estás haciendo?», eso es una oportunidad que se está presentando. Así me pasó cuando un amigo de quien no sabía desde hacía algún tiempo me llamó y me hizo la pregunta. Yo no sé si la respuesta esperada es que uno haga un resúmen de todo lo que ha estado sucediendo en los últimos días, pero en general ante esas preguntas termino respondiendo «nada, lo mismo de siempre, y tú?». En éste caso me comentó que un amigo había sido nombrado Presidente del Fondo para el Financiamiento de la Pequeña y Mediana Industria Merideña (FONFIMER), y que como parte de la conformación de su equipo lo había designado como su Jefe de Sistemas. FONFIMER era el organismo por medio del cual se otorgaban créditos para la Pequeña y Mediana Industria en el estado, y en cuanto a los sistemas se refería contaban con una infraestructura para llevar un registro computarizado de control tanto de las solicitudes que recibían como de los créditos que otorgaban. Para atender los detalles técnicos estaban buscando a alguien con la experiencia y conocimiento necesarios, y como conocía mi trayectoria decidió proponerme que lo apoyara en la tarea de garantizar el funcionamiento correcto de todo lo que ahora era su responsabilidad. Para ese momento aún tenía que terminar las materias finales de mis estudios y debía comenzar a trabajar en mi Tesis de Grado, lo cual le plantee, pero al final acordamos que podría comenzar trabajando a medio tiempo y que incluso podría aprovechar y basar mi Tesis en el trabajo que hiciera allí, de manera que quedó cerrado el acuerdo.

En los días siguientes me presenté para mi respectiva entrevista tanto con Recursos Humanos como con el mismo Presidente, luego de lo cual firmé un contrato a medio tiempo por 3 meses y comencé esa importante etapa en mi vida.

Los primeros días los dediqué a conocer a todos mis nuevos compañeros de trabajo así como a diagnosticar lo que teníamos desde el punto de vista técnico. Para la gestión de las solicitudes y créditos contaban con un sistema centralizado en un servidor y que se conectaba a computadoras terminales a través de una red de cable coaxial, y para ese momento no había comunicación entre los terminales y el servidor por lo cual tenían un gran cuello de botella ya que solo podían trabajar en el servidor. Siendo en esos días común el utilizar redes de datos basadas en cable coaxial sabía yo los problemas que por lo general se presentaban en ese tipo de topología de manera que mi primera acción fue resolver el problema con una solución infinitamente simple para quien tenía la experiencia. En ese tipo de redes, predecesoras de las ahora comunes redes Ethernet, se requerían unos «terminadores» en cada tramo que las componían y básicamente habían dos tipos: los de 50 ohm y los de 80 ohm. Los primeros eran de color verde y más comunes mientras que los segundos eran de color morado y menos utilizados. Para resolver el problema que tenían de comunicación habían intentado de todo, pero cuando yo llegué pude determinar lo que sucedía y simplemente tomé uno de los terminadores que siempre tenía conmigo y logré que en ese tramo de la red se conectaran todas las computadoras y pudieran trabajar mas personas en todo lo pendiente, lo cual fue una acción que hizo que quienes tenían alguna duda por la decisión que habían tomado de contratarme al menos decidieran darme un poco mas de tiempo para seguir avanzando.

En esos 3 meses conformamos un reporte muy detallado de la situación actual de la infraestructura informática y presentamos un proyecto de actualización en el que incluimos todo lo último en tecnología que conocía. Para ello me dediqué a entender lo que hacían, como funcionaba todo el proceso y particularmente todo lo que hacían para la gestión de las solicitudes de crédito. Se encargaba de esa parte un equipo principalmente de Economistas ya que precisamente se trataba de realizar un análisis de factibilidad económica en cada caso, y resultó que yo había cursado una materia, Ingeniería Económica, que había sido de mis preferidas, lo cual me permitió no solo integrarme al proceso sino comenzar a pensar en cómo mejorar la forma en la que se trataba la información. El sistema que teníamos había sido desarrollado en FoxPro, que era precisamente lo que yo utilizaba para mis trabajos previos, de manera que no me fue muy difícil tomar control del sistema y hacerlo funcionar al tope de su capacidad, lo que siguió posicionándome en muy buena manera dentro del equipo.

El final de los 3 meses de contrato coincidió con el fin de año. La experiencia había sido espectacular para mi ya que había estado expuesto al impacto que representaba en los clientes que se atendían mi trabajo, ya que un minuto que el sistema no funcionara representaba la queja de literalmente cientos de personas que estaban esperando ser atendidos para tramitar sus solicitudes, pero ya no había posibilidades de extender el contrato, así que me preparaba para dar por terminada esa etapa. En lo personal me sentía muy complacido con el trabajo realizado pero ya comenzaba a pensar en lo que haría luego, pero justo antes de que terminara el año me pidió el Presidente que fuera a su oficina para lo que asumí sería mi despedida. En realidad no estaba para nada triste sino mas bien muy orgulloso pero al entrar recibí la gran sorpresa de que mi relación laboral continuaría, no con FONFIMER, que desaparecería al final del año, sino con una nueva organización que habían creado y que formalmente iniciaría el 1ro de Enero del siguiente año: el Fondo Merideño para el Desarrollo Económico Sustentable (FOMDES). Ya no sería un proveedor de servicio sino por el contrario entraría como parte de la plantilla de empleados con todos los beneficios respectivos y que en ese caso eran bastante mejores a los de ley y con un esquema de salario muy interesante. Yo no podía creer lo que me decían y al final abusé de la confianza que habíamos desarrollado entre él y yo y no pude mas que abrazarlo y agradecerle infinitamente por esa oportunidad que me daba.

Si en algo insisto es en que nunca se sabe cómo se presentarán las oportunidades y que a uno no le queda más que decidir aún cuando en principio las condiciones no son las ideales. En el momento en que recibí aquella llamada de mi amigo era imposible saber lo que terminaría sucediendo apenas 3 meses después. Fue esa la primera vez que trabajé en condiciones que no estaban bajo mi control como lo hacía antes cuando simplemente hacía lo que quería, cuando me provocaba. Ese recuerdo del primer día de trabajo quedó grabado en mi, y sobre todo la suerte que tuve de ser bienvenido y de haber sido considerado para asumir grandes responsabilidades a pesar de no contar con un historial de experiencia formal. Y lo mas importante fue la puerta que se abrió y que representaría el inicio de un viaje increíble!

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El SIGEFOMDES

Mi primer cargo formal fue como Analista de Datos II y principalmente debía hacer todo lo necesario para mantener funcionando el sistema donde se llevaban las operaciones de la organización. Junto con el proyecto de modernización de la infraestructura del sistema consideramos la ampliación de la red que permitía su uso, pero debido a la infraestructura física de la sede donde estábamos la mejor opción fue contar con una red inalámbrica. Afortunadamente conocía yo a quienes aún considero los mejores expertos en el área de redes inalámbricas y que trabajaban en de la empresa Grupo Corpdata, de manera que mi propuesta consideró que trabajáramos con ellos lo cual finalmente logramos. Ya teníamos cubierto el tema de la red de datos, pero al mismo tiempo y con el uso del sistema surgieron nuevos requerimientos en cuanto a su funcionalidad se refiere, y debido al modelo y software con el que lo habían hecho se iba a requerir o contratar a los mismos que lo habían desarrollado originalmente o buscar a quien desarrollara una nueva versión más flexible y adaptada a esos nuevos requerimientos.

El proceso que daba vida a la organización consistía en las solicitudes de crédito, su evaluación, discusión, aprobación, otorgamiento y cobranza lo cual ejecutaba mucha gente. Para cada solicitud se abría un expediente físico y mucha de la información que lo componía era transcrita en el sistema computarizado para hacer el seguimiento principalmente de cobranza. Uno de los problemas que teníamos era la inconsistencia entre el expediente físico y el digital, hecho que establecía una dependencia del segundo con el primero de manera que si desaparecía el expediente físico, el digital se volvía totalmente irrelevante por lo que se hacía muy fácil desaparecer un crédito otorgado. Mientras evaluábamos estas circunstancias se iban haciendo más evidentes los requerimientos que se tenían para el nuevo sistema, y en función de lo que ya sabía y mi experiencia desarrollando sistemas fue creciendo en mi la loca idea de proponer que yo me dedicara a crear lo que necesitábamos. Esto lo fuimos analizando y al final la decisión de mi Jefe fue que lo haríamos nosotros por lo que me dediqué a desarrollar una propuesta que al llegar a una versión funcional la presentamos al Presidente de la organización quien con una visión muy exacta de lo que quería nos fue pidiendo más funcionalidades, formas de hacer seguimiento a lo que se hacía en el sistema, procesos de auditoría que principalmente permitieran saber desde quien ingresaba cada dato en el sistema así como quien los modificaba y/o eliminaba. Todo lo que nos solicitaron lo desarrollamos hasta quede que si era una opción factible, nos pidieron el proyecto completo del que sería el nuevo sistema que se utilizaría. Estábamos muy conscientes del hecho de que debíamos solicitar todo lo que requeríamos incluyendo lo que se necesitaría para crecimientos a futuro ya que luego no sería nada fácil que nos aprobaran presupuestos grandes por lo que hicimos nuestra carta a Santa convencidos de que cuando mucho podríamos contar con la mitad, pero para mi sorpresa la expectativa que creamos fue tal que nos aprobaron todo tal cual como lo solicitamos. Esto representó un gran compromiso especialmente de mi parte ya que lo único que faltaba era, nada más y nada menos, desarrollar el sistema lo cual dependía totalmente de mi.

Como siempre hice cuando de programar se trataba me entró la obsesión por tener todo funcionando a la brevedad posible. Fuimos haciendo partes, primero las más importantes que eran las mismas que tenía el sistema original lo cual nos permitiría asegurar el funcionamiento operativo del nuevo sistema al hacer básicamente lo mismo que hacía el que ibamos a reemplazar, porque la decisión que habíamos tomado fue no migrar los datos de ese sistema al nuevo sino muy por el contrario cargar desde cero todos los expedientes que teníamos en las distintas etapas del proceso. Para ello se planificó una jornada especial en un fin de semana que sería la prueba de fuego no solo del nuevo sistema sino de toda la infraestructura recién instalada. Para mi fue un momento muy importante ya que se pondría a prueba todo lo que había diseñado y propuesto y no había más nadie responsable del resultado final. Si todo iba bien ese viernes sería el último día de un sistema que tenía años funcionando, y el lunes se estarían atendiendo solicitudes de crédito con un sistema diseñado e implementado por mi, y tal como estaba planificado logramos el objetivo de transcribir todos los expedientes sin problemas con la participación de mas de 20 personas de forma simultánea. Y en algún momento surgió la pregunta de cómo llamaríamos al nuevo sistema, y como era el sistema por medio del cual se iba a realizar la gestión de los créditos en el FOMDES, terminamos bautizándolo «Sistema de Gestión del FOMDES» – SIGEFOMDES.

Una vez que se estabilizó el uso del sistema desarrollamos los manuales de procedimientos y consolidamos que el sistema fuera la única herramienta que se utilizaba en todo el proceso. El contar con un sistema centralizado que permitiera saber en tiempo real el estado de cada solicitud fue un gran impacto que ayudó a fortalecer la gestión de la organización lo cual comenzó a darme visión con los niveles superiores de Dirección, pero lo mas interesante fue el efecto que trajo el que se conociera que yo era quien administraba el sistema a otros niveles. De repente comenzaron a acercarse personas que tenían deudas por pagar con la organización a ofrecerme dinero a cambio de que desapareciera sus expedientes. En esos momentos es que toma mas relevancia la educación que uno recibió en su casa ya que a pesar de que era una vía para hacerme de un dinero decidí mejor orienta a la gente para que con ese mismo dinero que me ofrecían negociaran planes de pago que los ayudara a saldar sus deudas con lo cual beneficiarían a alguien mas o quizás hasta a ellos mismos. Esto permitió que se tuviera extrema confianza en mi y lo que hacía, lo cual fue fundamental en lo que me deparaba el destino.

 El SIGEFOMDES me dio la oportunidad de poner a prueba la experiencia y los conocimientos que tenía, y ni hablar de la confianza en mi!. El tiempo que estuve trabajando en él crecí mucho tanto profesional como personalmente. El vivir el impacto que hacía mi trabajo, el poder dar solución a los problemas que teníamos pero sobre todo el ganarme la confianza de tanta gente fué algo increíble para mi. No tengo ni la menor duda de que fueron de los mejores momentos en mi vida, no los únicos, pero si vividos de forma especial ya que fui muy afortunado de poder iniciar mi vida profesional haciendo lo que me apasionaba y viviendo el impacto que generaba.

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El Poder de la Confianza

Si hay un capítulo en mi vida que tiene una relevancia importante es este que voy a compartir ahora. En muchas oportunidades uno sabe lo que puede hacer, que tiene la experiencia y el conocimiento, pero las dudas que siempre existirán se hacen cargo de la situación y si no somos conscientes de lo que esta sucediendo simplemente respondemos con la salida más fácil que es huir, pero yo, a pesar de la sorpresa y de mi propia incredulidad pude manejar esta situación en un momento clave y que representó todo un impacto muy positivo.

EL Gobierno Central estaba ejecutando un proyecto de registro de personas a nivel nacional, y llegó al estado donde vivía el equipo de expertos que venía utilizando el sistema por el resto del territorio nacional. La actividad se estableció en el que era el centro de tecnología más importante de la zona, y el responsable era el Jefe de mi Jefe. Una vez que se instaló ese equipo y comenzó a trabajar, se presentó el problema de que no funcionaba el sistema, por lo cual se fue retrasando dia tras dia el inicio de la importante jornada, lo cual por supuesto comenzó a generar una gran presión desde el organismo central. Lo que sucedía era que el sistema estaba desarrollado bajo la estructura cliente/servidor, y desde que habían llegado no lograban que se pudiera tener conexión desde cada terminal con el servidor, por lo cual simplemente no podían iniciar el registro requerido ya que se tenía considerado un gran volumen de datos y solo desde el servidor no se podría cumplir con el objetivo en el tiempo establecido. El responsable en el estado decidió contactar a una empresa, Grupo Corpdata, para que los apoyara a resolver el problema ya que en oportunidades anteriores habían solucionado problemas similares, sin embargo, la respuesta de Corpdata fue que con todo gusto podrían atender el requerimiento, pero que sabían que había una persona que de hecho era parte de su equipo de trabajo y que podría hacerlo. Ante su sorpresa pidió los datos de contacto y procedió a gestionar de inmediato la presencia del experto en el sitio.

Mi Jefe me llamó a su oficina y me explicó lo que estaba sucediendo. No tenía detalles técnicos pero me dejó muy claro lo importante que era poder resolver el problema y de inmediato nos fuimos al sitio. En el camino iba pensando básicamente en dos cosas: una, en las posibles razones que podría estar evitando que el sistema funcionara, aunque solo elucubraba porque no sabía absolutamente nada del sistema; y dos, que si las personas que no habían podido resolver el sistema eran los mismos que venían trabajando con el sistema por todo el país y además eran los que se habían entrenado directamente en Caracas y que seguramente habían incluso participado en el desarrollo del mismo pues no era muy probable que un simple mortal de un pueblito del interior pudiera tener la solución que ellos aún no lograban. Total que llegamos al sitio y sin mucho problema nos dieron acceso dado que veníamos de parte de la gente de “arriba”. Al entrar al gran salón donde se debía llevar a cabo todo el proceso nos encontramos unas 15 personas que mostraban los signos propios de quienes no habían dormido en varios días. Por supuesto que el hecho de que llegáramos mi Jefe y yo a pedirles explicaciones ya que éramos la solución al problema no les cayó nada bien, y quizás ellos mismos pensaban, así como lo había hecho yo, que si ellos no podían mucho menos iba a poder un “Don Nadie” de quien sabe que institución. Mientras me explicaban cómo funcionaba el sistema y el problema que tenían, mi Jefe salió a fumarse un cigarrillo, no sin antes decirme que no debía hacer nada sin hablar primero con el y explicarle lo que estaba sucediendo y si efectivamente iba a poder resolverlo.

El problema era que el sistema funcionaba en el servidor, pero no habían podido conectar las computadoras para usarlo de forma distribuida. Me mostraron como estaba funcionando el sistema en el servidor y luego revisamos una a una cada computadora para corroborar que no se conectaban. Vi todo lo que tenían y sin creer en el diagnóstico que había hecho salí a darle el respectivo reporte a mi Jefe.

Estábamos recostados a una baranda y me preguntó: “sabes cómo lo vas a resolver?”, a lo que respondí con un simple “SI”. Su siguiente pregunta fue: “Cuánto tiempo necesitas y que recursos?. Me costaba creer lo que estaba a punto de responder. Era absurdo que la solución fuera tan sencilla y hasta obvia y que ese súper equipo no lo hubiese podido ver, pero estaba seguro que tenía la solución de manera que mirándolo fijamente le dije: “no necesita a más nadie, y lo puedo hacer en 5 minutos”. Por supuesto que también se me quedó mirando con cara de incredulidad ante lo cual le repetí: “sólo necesito 5 minutos, pero tengo una condición”. “En serio 5 minutos? Estás seguro?”. “Si!, en 5 minutos resuelvo el problema, pero la condición es que salgan todos, yo resuelvo el problema, y luego les explicaré cómo lo hice”. Se me quedó mirando fijamente, como dándome oportunidad de pensar mejor las cosas y corregir mi propuesta, que con toda seguridad le sonaba suicida, y después de unos segundos se retiró para llamar a su Jefe, regresando unos minutos después para decirme “tienes una hora”. Entramos a la sala y él les pidió a todos que salieran, lo cual hicieron con cara de mucha incredulidad y confusión, y me tocó quedarme y enfrentar mi destino.

Lo que había visto era que al funcionar el sistema en el servidor se descartaba un problema en el mismo por lo que enfrentaba era un problema que se concentraba en la comunicación entre las computadoras y el servidor. Por ello, verifiqué la dirección IP que tenía el servidor, tomé nota de los detalles, y luego fui a una de las computadoras. Luego de comprobar que la red estaba funcionando de manera correcta hice un PING al servidor para corroborar la falta de comunicación. Luego verifiqué él direccionamiento IP de la computadora, el cual no estaba ni siquiera en el mismo segmento en el que estaba el servidor. De hecho, esa computadora tenía configurada la opción de tomar la dirección IP de forma automática de un servidor DHCP, por lo que cambié manualmente la dirección IP asignándole una en el mismo segmento de la que tenía el servidor, hice nuevamente PING y obtuve la confirmación de que estaban conectadas, y el siguiente paso fue iniciar el sistema desde esa computadora y pude verificar que estaba funcionando de manera correcta. Hice la misma operación en el resto de las computadoras y en menos de 5 minutos salí a confirmarle a mi Jefe que podía reportar que el problema estaba solucionado, y le pedí al equipo que esperaba afuera que pasara para darles la explicación de lo que había hecho. Al explicar los detalles les veía la cara de incredulidad de que la solución era tan sencilla. Al revisar encontramos que el servidor DHCP no estaba funcionando por lo que no estaba actualizando las direcciones IP en las computadoras. De inmediato se comenzó a trabajar en el proyecto y a mi me dijo mi Jefe que por instrucciones de su Jefe yo había sido asignado a permanecer en el sitio hasta que se terminara la ejecución de todo lo planificado para garantizar que no se presentara otra falla que volviera a detener todo.

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El Equipo Soñado

Una vez que decidí salir de FOMDES, una decisión nada fácil ya que estaba en una excelente situación económica y hacía lo que me encantaba, me enfrenté a mi primer cambio de empleo. Habiendo vivido en una situación en la que mis padres trabajaron toda su vida en una sola institución no me sentía nada cómodo, principalmente por la duda de si debía quedarme a pesar de las circunstancias, pero las mismas habían sido la razón por la cual tomaba esa decisión, así que me sobrepuse a mis dudas y me fui a buscar mi destino.

Mi primera opción fue Grupo Corpdata, con quienes había trabajado y desarrollado todos los proyectos en FOMDES, además de que conocía a su dueño desde la Universidad y éramos amigos de los días de cuando vivía de armar computadoras. Sin embargo, sabía quienes trabajaban allí, sabía de los proyectos que habían desarrollado y que en definitiva eran para mi un equipo de muy alta calidad y quizás como sucede en muchos momentos de mi vida me entró la duda de si yo estaría a la altura a la que consideraba que estaban ellos, una costumbre que sigo luchando por eliminar, pero como siempre hago me sobrepuse a esas dudas absurdas y fui a hablar con quien luego sería mi jefe.

Una persona de muy pocas palabras y extremadamente pragmático escuchó cómo, quizás con voz insegura y hasta temblorosa, hacía mi segunda entrevista de trabajo. Luego de decirle que había decidido irme de FOMDES y que me gustaría entrar a su empresa, sólo me preguntó cuánto ganaba, y listo! Me dijo que me contrataba por el mismo sueldo y fijamos mi primer día. La rapidez con la que sucedió todo no evitó que me golpeara el hecho de que entraba a la empresa a la que admiraba tanto. Sentía que entraba en un mundo desconocido ya que no tenía la menor idea de qué me iban a poner a hacer, aunque creía saber lo que hacían. La oportunidad me permitió ver la diferencia entre una empresa pública y una privada en la que se requiere vender para poder existir, y quizás lo más importante fue que pude comenzar a involucrarme con la gestión de proyectos, rompiendo el paradigma que tenía de que eso lo hacían personas de otro planeta.

Al comienzo se mantuvo mi preocupación por el hecho de que sabía que Corpdata se dedicaba principalmente a proyectos relacionados con redes de datos, de lo cual sabía pero no era mi campo de experticia, pero sabía que también buscaban otros tipos de proyectos. Por ejemplo, en una oportunidad me habían buscado para ser parte de un equipo multidisciplinario que desarrollara un simulador que sería utilizado para validar ciertos parámetros en pilotos de aviones, lo cual logramos entregar en un «demo». Así, siempre estaban buscando nuevas oportunidades y para el momento en el que yo ingresé se estaba gestando una proyección importante de la empresa ya que estaba participando en proyectos de gran envergadura que requerían la presencia de su dueño y del resto del equipo de ejecución fuera incluso del estado donde estábamos ubicados, razón por la cual me encargaron la responsabilidad de llevar las operaciones de la empresa.

Al ser de los pocos que se mantenía fijo en la oficina principal, me dieron la confianza de ser una de las firmas autorizadas en el banco para que pudiera ocuparme de los pagos. Por ello decidí involucrarme en las finanzas, lo que me llevó a aprender de todo el proceso de importaciones que manejábamos y que era fundamental para lo que hacíamos; de Recursos Humanos, Seguridad Industrial, la parte legal y en general de todos los procesos de la empresa y, quizás lo más importante, como realizar la dirección y ejecución de proyectos.

En aquellos días Petróleos de Venezuela (PDVSA) era sinónimo de Excelencia. Sólo aquellos que cumplían con sus altos estándares de Calidad lograban relacionarse con la empresa y mantener esa relación requería un esfuerzo constante. Entre los proyectos que manejamos estuvo uno para el que debimos participar en un proceso licitatorio de PDVSA. Tuve la oportunidad de llevar una buena parte de todo lo que correspondía al proceso que representaba un trabajo enorme para cubrir todos los aspectos: técnico, económico, financiero y logístico. El solo hecho de que participáramos me pareció increíble ya que eso me dejaba muy claro que estábamos a la altura de las exigencias nada mas y nada menos que de PDVSA y al final logramos ser los ganadores con lo que comenzamos la ejecución de un proyecto en la empresa más importante y exigente del país.

En función de los resultados que obtenía Corpdata en la ejecución de proyectos comenzó a realizarse un proceso de trabajo en conjunto con otra empresa que abría la puerta para muchas otras oportunidades. Parte de ese proceso de fusión fue una licitación muy importante cuyo alcance era proveer una red de datos que conectaría al Ministerio de Educación a nivel nacional. Ese fue un trabajo enorme con participación donde participó todo un gran equipo tanto en cantidad como en calidad. Cerca del momento de presentar la oferta se decidió que yo sería el representante de la empresa en el proceso que además sería en la Capital del país. Armado con las cajas selladas con toda la documentación requerida y que contenían principalmente el esfuerzo de tanta gente por unas semanas muy intensas y además sin tener una idea clara de a dónde iba, me tocó ponerme mi traje formal con mi corbata y enfrentar el compromiso. La instrucción que me dieron fue ir del aeropuerto a la oficina de Beyond Tech Comm (BTC), que era nuestra empresa aliada tanto en ese como en otros proyectos. Allí llegué por primera vez y pude conocer en persona a todos con quienes trabajé a distancia. Una oficina como de película, con una vista privilegiada de la ciudad que me seguiría impactando por mucho tiempo. Coordinamos la logística para llegar al sitio donde se realizaría el proceso, del que tenía cierta idea de dónde era pero no habría podido llegar sin ayuda, y donde finalmente entregué la documentación en medio de la tensión que existe en todo proceso de licitación principalmente entre los participantes sobre todo mientras se están abriendo los sobres (cajas en nuestro caso) y se va verificando que cumplan con los requisitos. En ese momento el confirmar que aceptan los documentos de la empresa que uno representa es un alivio, y que rechacen los de los demás es un alivio mayor. De esas cosas que se tiene la oportunidad de vivir en ese mundo de la ejecución de proyectos y que observé quizás por mi capacidad de ver detalles, uno de los representantes del cliente portaba una pistola que tampoco hacía mucho por ocultar. No sé si la intención era transmitir un mensaje, pero definitivamente no era nada normal ni correcto.

Todo lo que iba viviendo como parte de ésta nueva experiencia en mi vida reforzaba el hecho de haber tomado la decisión correcta. Muchos días llenos de primeras veces en lo que hacía pero la experiencia y el entusiasmo que tenía me permitían aprender rápido y sin cometer muchos errores. Todo hacía que me sintiera parte de ese gran equipo al que ahora pertenecía, un equipo que admiraba y que por esas dudas que siempre me rondan asumí, de manera equivocada, que ni en sueños sería posible ser parte del mismo.

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La Cadena Alimenticia

La típica tranquilidad del centro de la Ciudad de Mérida se vio interrumpida aquella mañana por un señor que discutía por su celular en un tono muy alterado y en inglés. Mientras yo veía la escena desde adentro de la sucursal del banco donde estábamos, parecía que la ciudad entera se hubiese detenido como para no importunarlo. Desde adentro sus dos Directores, con quienes yo estaba, seguían las gestiones como si nada estuviese sucediendo, mientras el resto de las personas dentro del banco veíamos impresionados la escena. Gritaba, gesticulaba, caminaba recorriendo el frente del edificio mientras se cambiaban las firmas en las cuentas de la empresa, siendo la mía una de las requeridas en combinación con cualquiera de los otros dos gerentes. Era de las primeras experiencias que tenía con el Sr. Luis, quien me impactó desde que lo conocí por su actitud decidida y directa. Quizás por un tema cultural, o por las circunstancias que había vivido, no había conocido a nadie con esa forma de ser. En muchos otros producía una mezcla de miedo y desconfianza, pero la verdad es que en mi caso había mucho de respeto y más de admiración.

El hecho aleatorio y fortuito de entrar en el camino del Sr. Luis fue de esos eventos que al comienzo parecieran ser catastróficos por lo complicado que son con respecto a nuestras costumbres, planes y paradigmas, pero sin lugar a dudas quizás el mas importante en mi vida. Y me atrevo a decir en mi vida por todo lo que sucedió después de que comencé a trabajar con el Sr. Luis. Tuve que aprender a dejarme llevar, ya que el camino que se abrió era absolutamente desconocido, y muchos me dijeron que no era el correcto. Son de esas decisiones que se asemejan a las que se deben tomar cuando manejamos un carro, en las que mientras seguimos rodando mientras el semáforo cambia de verde a amarillo, debemos decidir si aceleramos o nos detenemos, siendo una decisión tan simple la portadora de la diferencia entre la vida y la muerte.

Por un tema de ubicación, se me asignó formalmente la responsabilidad de Gerenciar la oficina de Corpdata, lo cual incluía desde abrir y cerrar la oficina, pasando por atender la parte comercial, coordinar los proyectos en ejecución, y llegando a la administración del personal e incluso de los aspectos administrativos y financieros. Y cuando me refiero al tema de las decisiones, el punto es que no obtuve ninguna promoción por la responsabilidad que se me asignaba, de manera que muchos allegados comenzaron a decirme lo que termina siendo una constante: que me estaban explotando; que era un pendejo, y lo peor, que estaba afectando a los demás, a quienes seguro les iban a exigir que también trabajaran mas por el mismo sueldo. Yo la verdad es que a pesar de que era plenamente consciente de la responsabilidad que estaba asumiendo, me sentía emocionado de que me hubiesen dado esa oportunidad, razón por la cual, como es mi costumbre, hice todo lo necesario (y mas) para estar a la altura de las expectativas.

Por el período en el que estuve a cargo de la oficina, nos dedicamos a ejecutar los proyectos que ya teníamos, pero la integración con Beyond Tech Comm (BTC) significó el buscar proyectos de mucha mayor envergadura que se ejecutarían fuera de Mérida, de manera que en la medida en la que se iban terminando nuestros proyectos, se iba resignando el personal a otros que por esos días ejecutaba BTC en Caracas. Con la finalización de algunos proyectos de Corpdata, se comenzó a liberar parte del personal que no cumplía con ciertos perfiles técnicos, además de que se comenzó con la gestión del cierre de la oficina como parte de la evolución de Corpdata. Algunos de los ingenieros que teníamos fueron reubicados a Caracas, lo cual representó irse con familia y todo a vivir allá con algunas ventajas como expatriados, hasta que llegó el momento en el cual, una vez que ya se había cumplido con el plan de cierre de toda la parte técnica de Corpdata en Mérida, me asignaron también a mi como parte de uno de los proyectos mas importantes que se estaba ejecutando en Caracas, con lo cual cerré una etapa para abrir otra en mi vida.

Ese periodo en Corpdata me dio una experiencia muy importante. Particularmente el terminar administrando y representando la empresa fue una oportunidad única. El proceso de migración trajo muchos retos muy importantes; por ejemplo, me tocó por primera vez despedir a gente buena, con quienes había establecido una excelente relación laboral, sólo por el hecho de que ya no se necesitaba su servicio. En ese momento, mientras una de las personas lloraba copiosamente mientras me preguntaba “qué voy a hacer ahora?”, entendí que en ese preciso instante no hay nada que uno pueda decir. Por otro lado, el ser parte muy activa en el proceso de migración de la empresa que tanto admiraba hacia una posición mucho mayor en cuanto a negocios y proyectos se refiere me dio una perspectiva única, aunque en ese momento aun no era capaz de entender a lo que me estaba exponiendo. Y trabajar con un “tiburón blanco” como el Sr. Luis, así como con su equipo, me hacía pensar que estaba avanzando aunque en áreas desconocidas. Pero lo mejor estaba por venir, aunque jamás me imaginé lo que me deparaba el destino.

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El Festival Mundial de la Juventud

Una característica de Beyond Tech Comm era ser la última esperanza para ejecutar proyectos que por el reto que representaban y el riesgo que implicaban otros no tomaban. Era el año 2005 y se preparaba Caracas para ser la sede del VI Festival Mundial de la Juventud. Siendo un evento internacional de muy gran envergadura, se requería un sistema de traducción simultánea para atender a los participantes pero no había una empresa que tuviera suficientes receptores para la cantidad de personas que asistirían. Con la fama que tenía BTC, y ya a pocos meses del comienzo sin haber podido solucionar ese punto, el comité organizador los contactó y se llegó al acuerdo que se proveería todo lo necesario para garantizar que los asistentes al evento principal, a llevarse a cabo en el Poliedro de Caracas (con una capacidad de mas de trece mil personas) tendrían su receptor. El proyecto consistía en tener en un tiempo muy reducido todo el equipamiento necesario para atender eventos simultáneos en distintas zonas de la ciudad de Caracas (Salón Venezuela de Fuerte Tiuna; Sede de la Universidad Bolivariana; Auditorio del Centro Simón Bolívar y el Teatro Teresa Carreño) y que para el evento central se pudiera mover todo ese equipo para ser desplegado en el Poliedro.

En base a un estudio que se hizo, se seleccionó a una empresa Danesa para que fuera el proveedor, y por la capacidad técnica que se necesitaba se contrató que viniera un equipo de técnicos de la fabrica para asegurar que todo funcionara, y localmente estaría todo el equipo de BTC aprendiendo y dando apoyo. De acuerdo a los requerimientos de parte de la empresa, lo primero fue hacer el levantamiento en cada sitio, con lo cual se podría diseñar la solución. El sistema funcionaba por transmisión del sonido a través de rayos infrarrojos desde unos emisores y hasta los receptores que tendría cada participante. Al transmitir por rayos infrarrojos la cantidad de luz en el área representaba un gran problema, por lo cual se debía calcular la potencia para contrarrestar la incidencia de la luz en el área, y precisamente otro factor a considerar era cada área a cubrir, ya que en combinación con la potencia, eso permitía calcular la cantidad de emisores. Total que me asignaron la tarea de hacer los levantamientos en cada sitio con el objetivo de obtener la información necesaria para el diseño del proyecto. De Dinamarca vino un especialista con quien visitamos cada sitio y levantamos la información. Una vez se estableció lo que se requeriría para cumplir con el alcance, la empresa verificó la disponibilidad de todos los equipos, resultando que para cumplir en tiempo tendría que enviar equipos de sitios en 3 países distintos, y se requería entrenar a todo el personal local para que fuera posible el despliegue y atención de los sistemas en los 4 sitios de forma simultánea, además de contar con los 9 técnicos que venían de la fábrica.

Muestra de parte de los componentes del sistema
Uno de los mayores retos estuvo en el Salón Venezuela de Fuerte Tiuna por la cantidad de luz que entraba al sitio

Uno de los que más había participado en la fase de diseño era yo, y en base a mi experiencia se decidió asignarme el rol de Gerente del Proyecto. Esa fue una decisión muy importante y de gran impacto en mi vida ya que representaba asegurar la consecución del alcance con un equipo inmenso, un sistema que no habíamos utilizado nunca, y una logística que consistía en importar 18 toneladas de equipo proveniente de varios países para desplegarlos en 5 sitios distintos en la ciudad y de forma simultánea.

Proceso de preparación de los equipos para su despliegue

Debido a la logística que representaba la ejecución del proyecto se establecieron reuniones diarias con la plana mayor de la empresa así como todos los que íbamos a estar como parte del equipo de ejecución. Por esos días yo me estaba quedando en casa de un gran amigo con quien estudié en la Universidad y quien también era compañero de trabajo. Fue un sábado en el que estuvimos todos reunidos trabajando hasta muy tarde y quedamos en vernos nuevamente el domingo ya que el lunes siguiente iniciaría la ejecución del proyecto. Nosotros llegamos a dormir y la verdad es que yo estaba totalmente agotado por lo que puse el despertador para estar en el sitio acordado ese domingo a las 10 de la mañana.

Cuando me desperté eran como las 12 del mediodía. No sé que sucedió pero ni mi amigo ni yo escuchamos ni las alarmas, ni las ciento de llamadas que teníamos perdidas en nuestros teléfonos celulares. No había una razón para justificar lo que había sucedido y no quería ni imaginarme lo que me iba a decir el Sr. Luis. Luego de arreglarme, me encomendé a todos los santos y decidí escuchar los mensajes de voz. No había salvación para mí; decidí no llamar al Sr. Luis sino al Director de Comercio Internacional, Carlos, quien era una persona siempre calmada. Al contactarlo lo primero que hizo fue preguntarme si estábamos bien ya que nos estaban considerando o que nos había pasado algo en camino al sitio de la reunión, o que nos habían secuestrado, ya que no creían que nos hubiésemos desaparecido así no más, y le expliqué que sencillamente nos habíamos quedado dormidos. Le pregunté si llamaba al Sr. Luis, pero me dijo que mejor no lo hiciera, que él lo iba a contactar y que esperara sus instrucciones. En los minutos en los que esperé la llamada de Carlos simplemente asumí que era mi final. Nunca me había pasado ya que si algo me caracteriza es el compromiso y la puntualidad. Y en este proyecto en el que me habían confiado toda la planificación y ejecución un error tan estúpido como el que involuntariamente había cometido seguro traería las peores consecuencias y más en el momento en el que sucedía. Total que recibí la llamada de Carlos donde básicamente me dijo que el Sr. Luis no quería pero ni saber de mi, y que esperara a ver qué decisión tomaba al respecto. La relevancia que tenía la reunión a la que habíamos faltado era que esa semana siguiente llegaba el equipo técnico de Dinamarca así como los equipos que por el volumen y el tiempo que teníamos requerirían una atención especial para sacarlos de la aduana en el menor tiempo posible para que todo sucediera como estaba planificado. Tanta planificación y preparación de mi parte y lo perdía todo por tan solo quedarme dormido. Al final quedé relevado como el responsable del proyecto, y se me asignaron otras tareas para ese siguiente lunes…

El plan para recibir al equipo de técnicos era que yo iría con el Sr. Luis y Carlos a recibirlos en una Van alquilada donde cabríamos todos. Se iba a coordinar para que la misma estuviera justo a la salida de la terminal en el aeropuerto y que tuviéramos una de nuestras camionetas de carga en el sitio para que se llevara su equipaje, pero debido a mi error, me cambiaron la instrucción y terminé siendo el que se fue en la camioneta de carga a buscar el equipaje. Además, se me encargó la logística para hacer que se reservara un puesto justo al frente de la puerta del aeropuerto para la Van en la que irían a buscar a los visitantes. El tema era que a pesar de conocer la vía, la verdad es que no había manejado mucho en Caracas de manera que podía perderme, y mas complicado aún, para la gestión del puesto que requeríamos debía negociar con los Guardias Nacionales a cargo de la seguridad del aeropuerto, y de paso ir con la gente de protocolo para lograr que nos dejaran pasar al área restringida para recibir a los daneses justo a la salida del avión, lo cual era básicamente imposible, pero la misión era clara y no podía volver a fallar.

De madrugada logré llegar al aeropuerto y de inmediato fui a ver los detalles con la gente de protocolo. Que llegara un “don nadie” a solicitar que autorizaran el acceso para recibir a unos visitantes en la puerta del avión definitivamente debió ser algo fuera de lo común. Como era por el evento del Festival de la Juventud, logré algo de empatía y al final, luego de dar algunas referencias, aceptaron que podría hacerlo. El siguiente punto fue más difícil, ya que la gente de protocolo me dijo que esa solicitud de guardar un puesto en la entrada ya escapaba de su autoridad, por lo cual debía verlo con el personal de seguridad. En principio hable con los Guardias Nacionales, quienes también al comienzo me vieron como si estuviera loco, lo cual no era totalmente alejado de la realidad, pero por mi insistencia y bajo la presión de las llamadas del Sr. Luis que ya estaba en camino y pedía confirmación de que todo estaba listo como me lo había pedido, cuando llegó la Van yo mismo quité los conos naranja y le dije donde debían estacionar. Al final había logrado lo imposible, por lo que esperaba ganar de nuevo alguna confianza de parte del Sr. Luis, pero al abrir la puerta el salió disparado hacia la entrada sin siquiera inmutarse por mi presencia. Carlos, quien venía atrás, si me saludó y preguntó si todo estaba listo, a lo cual le confirmé que sí. Pasamos los 3, luego de ver con las personas de protocolo algunos detalles, a la puerta donde anunciaron que llegaba el vuelo de nuestros invitados, pero al llegar resultó que estaba vacío y no había pista de los daneses. Me miró de manera asesina el Sr. Luis y nos fuimos de inmediato al área donde se hace la gestión de inmigración pero tampoco estaban entre la multitud que esperaba por ser atendida, de manera que el Sr. Luis solo me dijo: “me traes a mis daneses”, y se fue rumbo a la sala de entrega del equipaje. Yo no sabía realmente qué hacer. Estaba en el área estéril del aeropuerto, buscando a unos daneses que nunca había visto en mi vida, y que estaban perdidos en un área de la cual en principio no había manera de salir. Se me ocurrió ir de nuevo al avión a verificar que no estuvieran allí sentados esperándonos, y hasta entré y sólo vi al personal de mantenimiento. Salí, totalmente perdido, y me senté en un banco que había en el pasillo. Ahí me puse a pensar que todo se había ido a la mierda, que no tenía sentido estar sintiéndome así, tan mal, aún cuando era consciente del error cometido, pero que me hubiesen pasado de ser el responsable por la ejecución del proyecto a simplemente ser el chofer del equipaje, no tenía sentido. Y justo cuando iba a tomar la decisión de mandarlo todo a la mierda, me llamó el Sr. Luis para decirme que ya los había encontrado y que nos veíamos en la Van. Me fui cabizbajo y sin mucho ánimo y efectivamente los vi que conversaban amenamente mientras llegaban a la Van de manera que me les adelanté y esperé en la puerta y cuando el primero se iba a subir le tendí mi mano para saludarlo, y en lugar de alcanzar la del invitado el Sr. Luis me puso una maleta y me dijo “encargarte de llevar todo el equipaje al hotel”, y mientras yo sostenía la maleta, delante de mi pasaron todos, de último el Sr. Luis, quien cerró la puerta y así se fueron rumbo al hotel.

Ahí estaba yo sólo, viendo irse la Van de lujo donde debía estar, como con 10 maletas ajenas y mi frustración. Oficialmente había pasado de ser el PM al botones, y aunque sabía que mi error había sido grande, tampoco era como para ese trato, pero bueno, como pude me llevé las maletas que casi no cupieron en la camioneta y tomé rumbo hacia Caracas. Sabía que era en el Eurobuilding donde se quedarían e incluso había estado ahí en algunas oportunidades, pero no tenía ni la menor idea sobre cómo llegar. Afortunadamente me pudieron orientar a través del teléfono de manera que finalmente logré entregar mi carga, y estando allí pregunté si podía participar en alguna otra actividad de las que sabía que estaban planificadas, pero la respuesta fue un rotundo “NO” y por el contrario se me dio la instrucción de ir a apoyar en el proceso de recepción de los equipos en la aduana aérea y su posterior transporte al sitio que teníamos definido como base de operaciones en Fuerte Tiuna, así que nuevamente tuve que adivinar cómo conseguir el camino de regreso al aeropuerto donde se encontraba la aduana aérea.

Esta era la camioneta en la que terminé. Aquí estaba justo llegando a la Aduana Aérea

Al llegar a la aduana lo primero que me dijo Cheo fue “y que haces tu aquí?”, y de inmediato completó su frase con “si tu eres uno de los dioses a cargo del proyecto”. Simplemente le respondí “era, era…”. Cheo era el encargado de los aspectos logísticos, el que siempre aseguraba que las cosas se hicieran. Todas las cargas ya se habían consolidado y sólo estábamos en el proceso de gestión para poder retirarlas y transportarlas a Fuerte Tiuna. Para ello contábamos con varios camiones donde comenzamos a cargar todas las cajas y en el proceso nos iban confirmando como iba la gestión de nacionalización. Fue hasta alrededor de las 7 de la noche cuando finalmente fue posible sacar la carga así que a esa hora emprendimos un viaje en caravana al Fuerte Tiuna donde nos esperaba buena parte del equipo para recibir los equipos y comenzar el proceso de su revisión. El tiempo estaba en nuestra contra y solo teníamos lo que restaba de semana para asegurarnos de que todo lo necesario había llegado, verificar que todo funcionaba, y recibir un entrenamiento sobre lo básico para su puesta en marcha de manera de comenzar las instalaciones para asegurar que el siguiente lunes las actividades programadas comenzaran con el sistema funcionando al 100%. Alrededor de las 11 de la noche llegamos a Fuerte Tiuna y entre descargar todo y prepararlo para el día siguiente se dieron las dos de la mañana cuando finalmente regresamos a descansar.

Parte del proceso de carga de los camiones que llevarían los equipos al sitio definido como base de operaciones

Ese día fue de muchos aprendizajes, y sobre todo de sobreponerme a la frustración y a mi ego. Obviamente en ese momento no consideraba que era merecedor de ese trato, y de hecho puede que aún hoy en día lo considere, pero eso me permitió hacer cosas que hasta ese momento consideraba imposibles. Otra gran lucha que debí manejar fue con la humildad, y es que uno debe estar preparado para asumir cualquier posición, ya que todos tienen una función igual de importante en el proyecto. Otro beneficio que tuvo ese incidente fue que todos pudieron ver que podía asumir distintos roles. Afortunadamente no compartí toda la furia que me inundaba en esos momentos; la furia conmigo, con el Sr. Luis, con la situación en general, lo cual obró en mi beneficio. Y por supuesto, luego de un día así, como serían todos los de las siguientes dos semanas en cuanto a duración de la jornada de trabajo se refiere, me aseguré de contar con todos los medios necesarios para despertarme a tiempo, de manera de que no se repitiera la misma situación.

El plan para los días siguientes era verificar que todos los equipos habían llegado y que funcionaban, para lo cual íbamos a aprovechar que el equipo Danés nos entrenara en la instalación y puesta en marcha del sistema de manera que ese martes comenzamos con el proceso de verificación de los equipos y los siguientes dos días fueron en el proceso de entrenamiento con el cual pudimos ver en la practica lo que tantas veces habíamos repasado en teoría.

Un elemento fundamental en un sistema de traducción simultánea es uno que no forma parte del hardware y software: los traductores. Nuestra responsabilidad consistía en garantizar el equipo funcional necesario, pero por parte del Comité Organizador estaba la responsabilidad por el personal para hacer la traducción de manera que parte de las actividades que hicimos en esa semana previa fue conocer a los traductores, quienes necesitaban conocer también el sistema que estarían usando. Afortunadamente el equipo que se encargaría de esa tarea era uno de mucha experiencia que venia de Cuba. Parte del entrenamiento fue que usaran el sistema, el cual afortunadamente conocían, además de que cumplía con ciertos estándares. Debido a que el proceso de traducción es bien intenso ya que se requieren personas para relevarse constantemente, el equipo de los traductores estaba compuesto por mucha gente y una buena noticia fue que muchos de los hombres en ese equipo se dispusieron también a aprender como instalar el sistema con lo que aumentamos nuestra capacidad de instalación.

Como parte del proceso de instalación nos encontramos con distintos retos en cada sitio, desde que no había electricidad, por lo cual se tenía que tomar la misma desde los tableros principales y así evitar que la carga de los equipos fuera mayor a la de los circuitos disponibles, hasta tener que ingeniar la forma de colocar los emisores, ya que no había manera segura de hacerlo y en muchos casos se requerían cables con dimensiones mayores a los que teníamos por lo que buscábamos los materiales y los fabricábamos. La verdad es que éramos un equipo con experiencia por los proyectos anteriores y con una alta disposición a lograr que cumpliéramos con el objetivo planteado. Así se fue confirmando la instalación y puesta en marcha de cada sitio de acuerdo al plan por lo que para el momento de la inauguración todo estuvo funcionando de acuerdo al compromiso establecido por lo que esa noche, como era costumbre, nos llevó el Sr. Luis a celebrar, aunque no mucho porque aún teníamos que asegurar el funcionamiento del sistema por toda la semana siguiente, incluyendo el mega evento en el Poliedro.

Parte del equipo fabricando los cables que requeríamos para adaptarnos a las condiciones de cada sitio
Preparación de los emisores en el Teatro Teresa Carreño

En el Poliedro el discurso principal lo daría el Presidente de la República, precedido por otros invitados importantes como el Vice Presidente y otros de fuera del país por lo que uno de los retos era lidiar con Casa Militar y los protocolos de seguridad respectivos lo cual no sería la ultima vez que lo enfrentaríamos. El acto fue maratónicamente largo pero al final se cumplió el objetivo y se cubrieron las expectativas de acuerdo a lo que se había establecido como alcance.

Sistema en funcionamiento en el evento del Poliedro de Caracas

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El Foro Social Mundial

Venezuela estaba en el centro de muchos movimientos políticos, y en Enero del 2006 sería la sede del Sexto Foro Social Mundial que reuniría a personas provenientes de distintos países. El Comité Organizador era básicamente el mismo del Festival Mundial de la Juventud, de manera que la logística era casi la misma.

El evento se llevaría a cabo en los mismos sitios que ya conocíamos por el proyecto del Festival Mundial en el que habíamos participado, pero se sumaba un nuevo reto que era un área abierta en el aeropuerto militar de La Carlota donde colocarían unos toldos temporales y en los que había que instalar algunas cabinas para traducción simultánea. Y como esa era un área donde básicamente no había nada se debía establecer de alguna manera una conexión que permitiera la transmisión de datos desde allí.

Parte de las instalaciones en La Carlota

A diferencia del Festival Juvenil, en éste proyecto no contaríamos con el soporte del equipo Danés en sitio ya que con la experiencia que teníamos se consideró suficiente que lo ejecutáramos nosotros, y como apoyo logístico contaríamos con el equipo del Grupo de Ingenieros del Ejército. La planificación la iniciamos unos meses antes, y como uno de los que mejor conocía el funcionamiento del sistema participé en todas las etapas previas, pero no fui el Project Manager debido a que justo para la semana en la que se llevaría a cabo el evento yo estaría trabajando como responsable en otro proyecto.

El equipo responsable de la ejecución del proyecto cuando revisábamos los equipos

Como parte de las actividades previas tuvimos que regresar al sitio donde dejamos almacenados todos los equipos para hacer un conteo y verificar su funcionamiento. El mayor riesgo era que las baterías de los receptores se hubiesen descargado ya que significaba tener que cambiar literalmente miles, pero al final no fue necesario. Una vez que validamos el funcionamiento tuvimos que proceder a incorporar al equipo de militares que estarían encargados del soporte tanto logístico como técnico. Por ello, tuvimos varias sesiones de trabajo donde compartimos las lecciones aprendidas en el evento anterior, definimos la nueva logística, y les enseñamos todo lo referente a la composición del sistema y su funcionamiento con el objetivo de que algunos de ellos estuvieran encargados de la instalación. Nuestro equipo estaría asumiendo el rol de expertos y operadores del sistema, y contaríamos con prácticamente el mismo equipo de traductores.

Sesión de Planificación con el equipo de Ingenieros Militares

Con la experiencia aún fresca del Festival de la Juventud, y como eran los mismos sitios en los que se desplegaría el sistema, no tuvimos mayores problemas en la instalación de los equipos, por lo que el mayor reto fue la instalación en La Carlota en la que debíamos proveer una conexión de red en un sitio donde literalmente no había nada. La solución que implementamos fue un enlace inalámbrico punto-a-punto que por la topología de la ciudad lo ubicamos en uno de los edificios mas altos, en una de las torres del Centro Simón Bolívar en Parque Central.

Parte del proceso de instalación del Enlace Inalámbrico en Parque Central

En área abierta y sobre pasto se colocaron los toldos gigantes que resguardarían a los participantes. La electricidad se obtenía de unos generadores lo cual requería de nuestra parte contar con una forma de proteger los circuitos eléctricos con los que alimentaríamos el sistema. Además de eso, tendríamos que lidiar por una parte con la cantidad de luz que tendríamos al solo contar con un techo, y por otra parte, un problema menos complicado era la instalación de la cabina y de los emisores dentro de dichos toldos. Al final, y como era de esperar, se logró el objetivo y los sitios estuvieron listos para funcionar a tiempo y de acuerdo al plan.

El sistema funcionando en una de las actividades en La Carlota

La realidad de los proyectos, y quizás lo que diferencia a quienes  los lideran y ejecutan, es que siempre pasa algo que incluso a pesar de haberlo considerado como riesgo, requiere que se tomen decisiones que aseguren los resultados, y en este proyecto tuvimos varios de esos momentos.

Un elemento que no consideramos fue la lluvia. Siendo la instalación en La Carlota temporal, no se consideró el riesgo de que lloviera de manera que en el momento en que se abrió el cielo y cayó una lluvia muy fuerte se comenzó a detectar como el agua lograba entrar por algunas partes del techo, justo encima tanto de los emisores como de las cabinas. Debido a las condiciones de luz, se estaba trabajando con la potencia máxima, por lo que representaba un riesgo de seguridad el que les cayera agua, como con todo equipo eléctrico/electrónico, de manera que el equipo en sitio tuvo que ingeniársela y consiguieron cómo cubrirlos. En el caso de las cabinas, se aplicó la misma solución para evitar que se mojaran, pero entonces el problema fue también protegerlas por la parte de abajo, ya que el suelo se mojó y eso iba a dañarlas porque eran de madera; y luego de solucionar eso el otro problema fue que las cabinas estaban hechas para aislar el sonido exterior, de manera que al estar en un ambiente muy húmedo, se creaba un micro clima en su interior que provocaba que se condensara la humedad, convirtiéndolas prácticamente en un sauna por lo que hubo que buscar una forma de ventilarlas.

Obviamente cada persona tiene su estilo de liderazgo. El equipo era básicamente el mismo, sin embargo, de acuerdo a las circunstancias, se presentaban distintas situaciones. En vista de que yo estaba atendiendo otro proyecto que requería que estuviera todo el día dedicado al mismo lo que hacía era ir a apoyar apenas salía al final de la tarde. Preguntaba donde podían necesitar mi presencia y allí llegaba. Uno de los días me fui a La Carlota y me sucedió algo que dejó una importante lección. Al llegar al sitio vi que discutían airadamente el Líder del proyecto y el técnico encargado de la parte eléctrica. Desde mi perspectiva, el segundo tenía en la mano un destornillador, lo cual no me parecía extraño, y entre los dos estaba el encargado de logística, también discutiendo. En la medida en la que me acercaba intenté hacer algún comentario jocoso como para romper la tensión que se notaba en el ambiente, pero en respuesta lo que recibí fue la instrucción del encargado de logística de que no me acercara. Yo seguí pensando que no era tan seria la situación y seguí acercándome con algunos comentarios, y recibí la misma instrucción con un poco mas de énfasis de su parte, y cuando estaba tan sólo a pasos me dio ya una instrucción definitiva de que no me acercara, haciéndome señas con las manos. Pude ver la cara del resto del equipo y finalmente caí en cuenta que la situación era grave. Retrocedí, pero me quedé a una distancia suficientemente corta como para intervenir en caso de que la situación terminara de salirse de control. Luego de algunos minutos se separaron para finalmente llegar donde yo estaba y contarme lo que sucedió: en medio de la situación de la lluvia fueron presionando al técnico hasta llevarlo a un punto en el que simplemente explotó. Una situación muy complicada que afortunadamente Cheo pudo manejar y resolver de la mejor manera posible.

Una vez que se relajaron las cosas tuve oportunidad de hablar con cada uno y escuchar sus argumentos. En este tipo de situaciones no se puede ser Juez ni Verdugo, sino por el contrario se debe buscar unificar al equipo, y así hice, de manera que un rato después todo lo sucedido ya era un chiste. Igual después se le reportó al Sr. Luis la situación, nos reunió a quienes liderábamos el proyecto para saber qué había sucedido y nos dio un discurso, muy adecuado y oportuno acerca del liderazgo que se requiere tener sobre todo en momentos de estrés.

Al final el proyecto se ejecutó de forma exitosa y por segunda vez regresamos todos los equipos al mismo almacén e hicimos nuevamente su entrega. Con el entrenamiento y participación del equipo de Ingenieros del Ejército, asumimos que ahora sí sería la última vez que trabajaríamos con el sistema.

La suerte de compartir los retos como profesional junto a mis compañeros de la Universidad

Para mi lo más importante de este proyecto fue vivir lo importante que es la planificación, y más importante aún el compartir la información y preparar a alguien más para que uno no sea imprescindible. Como de costumbre, cada día hubo la oportunidad de celebrar, lo cual recarga el ánimo y la moral del equipo (en su justa medida), y al final tuvimos una mayor celebración, con lo cual nos recargábamos para seguir con los proyectos por venir.

El equipo celebrando el éxito del proyecto