Por qué hay que Trabajar? – (…de experiencia ajena)


Foto de Evan Dennis en Unsplash

Puede que el hacerse esta pregunta no haya sido una prioridad para muchos, incluyéndome a mi. Desde que uno esta pequeño ya le dicen “tu trabajo es estudiar”, por lo cual se termina asumiendo que en última instancia trabajar es principalmente una obligación, pero realmente es eso totalmente cierto?

Trabajar se refiere a recibir un pago a cambio de una actividad física o intelectual, pero no solo es el hecho de recibir ese pago. Obviamente se trabaja por una necesidad económica pero no es solo eso lo que nos permite mantenernos haciéndolo. Se puede trabajar en cualquier cosa, incluso ganar mucho dinero, y sin embargo no ser felices. Entonces, se debe ser feliz para trabajar? O debemos trabajar para ser felices?

Para mi hay un sentido de realización al trabajar. El recibir un pago por lo que se hace es señal de que cualquier cosa que hagamos lo estamos haciendo bien. A nadie le pagan por hacer mal su trabajo. Y trabajar provee una zona de reto permanente, sin importar lo que se haga, que nos permite establecer metas para superarnos cada día. En mi caso siempre le he puesto una pasión enorme a lo que hago, particularmente en el campo laboral. Por una parte es lo que viví como ejemplo en mi casa, pero además es la forma que elegí para llevar la vida que tengo. Podría hacer más? Pues siempre es posible. Podría ganar más? Pues es uno de mis objetivos, pero no es necesariamente el más relevante.

A mi me preocupa la trascendencia, pero no por los siglos por venir, sino por el impacto que causo en todos. La satisfacción que me llena es enorme cuando gente con quien he tenido oportunidad de trabajar me dicen lo bien que se sintieron conmigo, y eso es algo que no hay dinero que lo pueda pagar. Entonces, Por Qué hay que Trabajar? Pues para lograr una vida plena, con objetivos establecidos, metas alcanzadas y mucha experiencia adquirida, y que hasta le paguen a uno por todo eso!

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Talento Humano: Irrelevante o Prioritario?


(Publicado originalmente en el Blog de Idem el 20/06/2020)

Por: Fernando J. Castellano Azócar

Una frase de Richard Branson dice: “Los clientes no son lo primero. Los empleados son lo primero. Si cuidas de ellos, ellos cuidarán a tus clientes”. Stephen R. Covey escribió la siguiente frase: “Siempre trata a tus empleados exactamente como quieres que ellos traten a tus mejores clientes”.

De estas frases se puede concluir que los empleados en una organización son el punto más relevante en cuanto se refiere a la experiencia y al servicio al cliente, básicamente porque son ellos quienes tienen el mayor contacto.

En el libro de Seth Godin “¿Eres Imprescindible?”, nos comparten lo que se conoce como “La Ley de Krulak”. Esta le es atribuida al General del Ejército de Estados Unidos Charles Krulak, quien teorizó “que en la era en la que hay cámaras en todas partes, así como teléfonos móviles y redes sociales, el cabo de menor rango en el campo tendrá el mayor impacto que nunca antes” (Traducción mía). Krulak escribió: “En muchos casos un soldado individualmente será el mayor símbolo de la política exterior de Estados Unidos y potencialmente influenciará no sólo la situación táctica inmediata, sino también los niveles operativos y estratégicos” (traducción mía). La Ley de Krulak propone: “Cuanto más te acerques al frente, más poder tienes sobre la marca”. Esta proposición refuerza el hecho de que son aquellos empleados que tienen más contacto con los clientes los que llevan la mayor carga para que se mantenga la relación, de manera que ciertas características permiten identificar al que podríamos llamar “el empleado imprescindible”, que sería aquel que aporta humanidad, conexión y arte a su organización. Es el jugador clave, una persona muy buscada y que tiene un perfil único. Es el eje, la piedra filosofal, el que merece la pena encontrar y conservar.

Pero llegar a ser ese empleado es una decisión propia. Es nuestra actitud, y teniendo claro hacia dónde queremos llevar nuestra vida profesional, que lograremos ese impacto con los clientes como parte de una organización, lo cual permitirá ser identificados como imprescindibles.