Esperar lo Inesperado


Una frase muy común en el léxico de las experiencias de éxito y/o liderazgo es «esperar lo inesperado» (expect the unexpected). Generalmente se tiende a pensar que lo inesperado es principalmente malo, pero mi experiencia personal me permite asegurar que es una percepción equivocada. Quizás el hecho de que asociamos lo inesperado a una suerte de lotería de la vida, nos lleve a mantener esa percepción, sin embargo, no todo lo que sucede en forma inesperada es malo, o quizás depende del cristal con que se le mire?

Sin lugar a dudas, hay situaciones que se hacen presentes y son simplemente devastadoras, pero incluso en esos casos, siempre quedan ejemplos de lucha y de sacrificio que permanecen en el tiempo. En el área profesional, a diario nos enfrentamos a situaciones inesperadas. De distintas maneras se busca mitigar el riesgo a la exposición a cada una de esas situaciones, pero es sencillamente imposible mantenerse incólume a su impacto, de manera que cuando se ponen intensas las adivinanzas sobre lo que puede suceder en el futuro, termino diciendo que si se está planificando para lo inesperado, pues ya no es inesperado…

Siempre se va a estar expuesto a lo inesperado. Es lo que le da sentido a la vida, aún cuando en muchas oportunidades esos impactos parecieran quitárselo. Pero también a la inversa sucede lo mismo. Nos vemos expuestos a situaciones positivas de forma inesperada, y es quizás por nuestra naturaleza principalmente negativa que no consideramos que lo inesperado tiene la misma probabilidad de ser bueno o malo. Entonces, el tema de la preparación se convierte en una acción cuando menos interesante, ya que deberíamos estar igual de preparados para lo positivo como para lo negativo, pero lo que en realidad sucede es que consideramos que no somos tan afortunados y damos por descartado lo bueno, siempre esperando lo malo.

En mi caso, siempre he considerado que lo mejor es considerar el peor escenario, de manera que cualquier mejora, por insignificante que pareciera, es motivo de alegría. Y afortunadamente siempre recibo recordatorios de por qué debo dejar abierta la puerta a lo inesperado, que de cualquier manera, lo quiera o no, va a llegar.

Entonces, «Esperar lo Inesperado» es una frase que potencialmente aporta mucho. Lo importante no es tanto prepararse, ya que es equivalente a lanzar una moneda, sino más bien desarrollar la actitud que nos permita asumir lo que nos toca, de manera de poder tomar las mejores decisiones en cada momento. Lo que nos sucede, en la mayoría de los casos, no depende de nosotros; Cómo reaccionamos es lo que hace la diferencia entre el éxito y el fracaso.

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