Escribir desde un abismo o en la orilla del mar


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Photo by Sam Soffes on Unsplash

En estos días le preguntaba a mis viejos amigos viejos su opinión sobre publicar en un blog o en Medium. La diversidad de nuestro grupo es realmente amplia, de manera que uno me decía que tenía mucho tiempo sin escribir y que no conocía Medium, pero que estaba trabajando en hacer su mejor esfuerzo para retomar la escritura; y el otro me decía que no era lo suyo el no pensar profundamente lo que quería decir, y que no tenía tiempo para dedicarle a la escritura ligera. Por supuesto que eso disparó una muy entretenida discusión al respecto, en la cual yo argumentaba que “lo que es un abismo para unos, es la orilla del mar para otros”.

En estos tiempos modernos en los que muchos buscan fama y fortuna en la conjugación de verbos imaginarios, mal escritos o recientes y que aún no han sido agregados a las tablas de conjugación como “bloggear”, “Twittear” y/o “youtubear”, pues pareciera que se han formado ideas contrarias con respecto a lo que muchos escribimos en los crecientes medios disponibles para tal fin. Pero resulta interesante el recordar que, por ejemplo y guardando las distancias, Platón escribió en sus Diálogos sobre los más diversos temas, tales como filosofía política, ética, psicología, antropología filosófica, epistemología, gnoseología, metafísica, cosmogonía, cosmología, filosofía del lenguaje y filosofía de la educación. Quizás, en su época, Platón fué identificado como alguien sentado a la orilla del mar en cuanto a expresión se refiere, y quizás hasta tildaron sus escritos como “ligeros”. Por otra parte, gracias a sus discípulos, entre ellos Platón, hoy en día conocemos de Sócrates, quien no escribía porque creía que cada uno debía desarrollar sus propias ideas, por lo cual, entre muchas otras cosas, se dedicaba a sus tertulias. Así, se fueron dando las cosas hasta que apareció René Descartes con su “Discurso del Método”, con lo cual se impuso la metodología (científica) de establecer una tesis, unos argumentos y una conclusión. Y así, pasó a ser “démodé” el escribir por el simple placer de hacerlo, excepto en el caso de aquellos a quienes el “éxito” los impulsó como grandes personajes dignos de admiración. Entonces, podríamos decir que Platón fué de los primeros “blogueros” de la historia? Y Socrates un «podcastero»? Y que lo metódico de la escritura fué desplazado por lo metodológico?

Recuerdo un par de frases de Gabriel García Márquez que vienen como anillo al dedo:

Escribo todos los días 8 horas, y de vez en cuando sale algo bueno

El deber de los escritores no es conservar el lenguaje sino abrirle camino en la historia. Los gramáticos revientan de ira con nuestros desatinos, pero los del siglo siguiente los recogen como genialidades de la lengua. De modo que tranquilos todos: no hay pleito. Nos vemos en el tercer milenio

Y, mientras tanto, pues seguiré desde mi abismo gritándole a todos para que me escuchen desde la orilla del mar.

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