Fernando J. Castellano Azócar
En el área laboral se viene hablando mucho del tema de la Salud Mental, y éste es un concepto novedoso que a quienes hemos vivido sin conocerlo se nos hace difícil de entender ya que al hablar de salud lo que considerábamos era principalmente lo físico. Con el tiempo el concepto de salud se convirtió en ir al gimnasio, comer de manera saludable, tomar agua y vitaminas, pero ahora sabemos que a pesar de seguir esa receta se presentan otros temas que afectan de igual o peor forma a quien lo vive.
En mi caso, no soy de los que hacen ejercicios, tomo poca agua y ni hablar de las vitaminas, y eso, combinado con una gran carga invisible que no vi sino hasta que me pasó por encima, me llevó a un punto en el que sentí que el mundo se me acababa. Jamás me había sentido así, pero sí había criticado a quienes lo reportaban. Ante tal situación no sabía qué hacer hasta que un día exploté y terminé como nunca me había sentido: frágil, perdido, vulnerable. A partir de ese punto comenzamos, mi familia y yo, a buscar ayuda juntos y afortunadamente encontramos quien nos guiara y andamos por el camino de la recuperación.
Y sobre esa gran carga invisible que me aplastó en un proceso que no quise ver de manera consciente a pesar de las señales, esa carga es la mezcla de mis pensamientos en conjunto con la paz de mi mente. Ante distintas circunstancias, algunas nuevas para mi, comencé a reaccionar de manera incorrecta, generando escenarios basados en mis preocupaciones, preocupaciones normales del día a día pero que generaron pensamientos poco veraces que me llevaron por una espiral de emociones negativas. Luego aprendí que todo eso era parte de algo que no había considerado: mi salud mental.
Es increíble lo que puede hacer nuestra mente y el punto importante es estar conscientes de ello. Aprender a pensar de forma correcta sobre los problemas que siempre existirán; entender que lo único que tenemos es el presente; verificar nuestros pensamientos antes de aceptarlos considerando y asumiendo elementos como la imperfección, la incertidumbre y sobretodo lo que no podemos controlar.
A pesar de que no la vemos, siempre ha estado ahí. La salud mental existe y es tan importante como nuestra salud física. Mi experiencia aún esta en pleno desarrollo. Trabajo por lograr lo de mente sana en cuerpo sano, pero si de algo estoy convencido luego de mi complicada experiencia personal es que un proceso de depresión puede ser tan devastador como me imagino que puede llegar a ser un infarto. No demos por sentado nada. Aprendamos a ver las señales que se nos van presentando, pero sobre todo, no temamos a buscar ayuda.


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