Fernando J. Castellano Azócar
“El Torbellino” es esa fuerza invisible que nos lleva a invertir tiempo en cosas que no necesariamente son las más importantes. Llegamos a la oficina con un plan —uno que incluso hemos pensado desde la noche anterior— y, sin embargo, comienzan a aparecer imprevistos que exigen toda nuestra atención. Al final del día, ese plan queda sin ejecutarse. Eso es “el torbellino” en plena acción.
El objetivo del liderazgo es lograr que las personas hagan cosas que antes no creían posibles. Pero para eso, primero hay que entender si cuentan con la capacidad, la aptitud y la actitud necesarias. Y luego, quizás lo más relevante, es transmitir no solo lo que se quiere lograr, sino también un camino.
Ese punto es crítico. Existe un objetivo común, pero cada persona puede recorrer un camino distinto para alcanzarlo. Parte de la labor del líder es orientar ese proceso, alineando esos caminos sin anular la individualidad.
El desafío aparece cuando el líder queda atrapado en el torbellino. Es fácil caer en la tentación de ayudar al equipo a ser más eficiente atendiendo urgencias. Sin embargo, eso no garantiza avanzar en la dirección correcta. Por eso, es indispensable mantener claridad sobre el objetivo y sostener el rumbo, independientemente de las circunstancias.
Más aún, el verdadero avance ocurre cuando cada persona del equipo se apropia del objetivo. Cuando lo entiende, lo cuestiona y lo hace suyo. Es en ese momento cuando empieza a desarrollar, por iniciativa propia, las estrategias para alcanzarlo.
Otro elemento relevante es la dinámica de relación dentro del equipo. Es común que el liderazgo se base únicamente en la estructura laboral: instrucciones que bajan y se ejecutan. Pero una alternativa más efectiva es construir un entorno de igualdad operativa, donde, más allá de los roles, todos se perciban como compañeros.
Cuando se genera un ambiente en el que se busca que todos ganen, ocurre algo interesante: las personas comienzan a preocuparse por el éxito de los demás. Y ahí es donde realmente se construye el sentido de pertenencia.
Al final, el objetivo es claro: que cada persona entienda la importancia de su aporte en el avance del equipo.


Deja un comentario