¿Puede el estrés influir en el rendimiento?


Foto de nikko macaspac en Unsplash

Sahil Bloom compartió en su sitio web una información sobre el efecto del estrés en el rendimiento y me pareció muy interesante compartir mi interpretación y traducción ya que es un tema al que estamos todos expuestos, y más a partir de la pandemia que, en mi opinión, disparó de manera exponencial la necesidad del manejo de la incertidumbre lo cual lleva a niveles excesivos de requerimiento de certeza, situación que se traduce en mayor estrés.

La Ley de Yerkes-Dodson es un modelo que establece la relación entre el rendimiento y el estrés. Este modelo fué creado en 1908 por los psicólogos Robert Yerkes y John Dodson.

Visualization Credit: Sachin Ramje

En términos simples la Ley de Yerkes-Dodson establece que el estrés y el rendimiento están relacionados de manera directamente proporcional pero sólo hasta cierto punto, luego del cual a mayor estrés se reduce el rendimiento. En ese sentido se identifican 3 estados de estrés que se deben considerar:

  1. Bajo Estrés: éste es un estado de baja excitación. Este estado es necesario para recuperarse pero por lo general no conduce a altos niveles de rendimiento. Trabajar en tareas importantes mientras se encuentra uno en este estado no es lo ideal.
  2. Estrés Óptimo: Este es el estado óptimo de excitación. Cuando identificamos que nos encontramos en este estado es el momento ideal para trabajar en proyectos o tareas importantes.
  3. Estrés Alto: Este es el estado de alta excitación en el que típicamente se ve la respuesta biológica de «pelear o huir» (fight-or-flight). Puede conducir a un colapso total por sobrecarga del sistema. Trabajar en tareas importantes mientras se está en éste estado no es ideal.
Visualization Credit: Sachin Ramje

A continuación un par de ejemplos que ilustran estos estados:

  • Nos gusta procrastinar un poco en grandes proyectos o tareas. La presión por la proximidad de la fecha de entrega nos lleva a un estado de enfoque que nos empuja hasta el final. Pero si procrastinamos mucho en esa misma tarea o proyecto la presión se vuelve abrumadora y nuestro rendimiento comienza a sufrir en la medida en la que ráídamente se aproxima la fecha de entrega.
  • Rendimos más y mejor en el juego que durante la práctica. El poco de estrés adicional que nos genera la exposición en el juego hace que mejore nuestro rendimiento. Pero si la situación se torna muy estresante podríamos comenzar a derrumbarnos.

Entonces, lo que resulta importante es tomar consciencia de lo que hacemos. Para ello se puede tomar nota por un tiempo determinado de los niveles de estrés que vivimos mientras hacemos nuestras actividades diarias y también tomar nota de nuestro rendimiento relativo. Se deben buscar tendencias en actividades, niveles de estrés y de rendimiento y con todo eso identificar en qué punto estamos en la curva en cada momento. Así, podremos saber cuándo aprovechar el tiempo si estamos en un nivel de estrés óptimo, así como no desperdiciarlo cuando estemos en niveles o muy bajos o muy altos.

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