10 – Son disruptivos en su industria al traer nuevos productos o servicios que cambian el juego.


Fernando J. Castellano Azócar

La Ley 10 de Robin Sharma puede entenderse también en el contexto de que la disrupción también ocurre en la ejecución.

Cuando se habla de disrupción, muchos piensan automáticamente en innovación de producto o en áreas de Investigación y Desarrollo (I+D). Pero una parte importante de la disrupción ocurre mucho más cerca del terreno: en la gestión de procesos.

En mi experiencia, una parte central de mis responsabilidades no fue crear procesos nuevos (que también me ha tocado), sino hacer que se cumplieran procesos que ya existían y que, por distintas razones, nadie seguía.

El verdadero trabajo de liderazgo empezó ahí.

Primero, entendiendo a fondo esos procesos: qué buscaban resolver, en qué contexto habían sido diseñados y si realmente aplicaban al marco de las actividades bajo mi responsabilidad.

Después, convenciéndome yo mismo de su utilidad. Porque no se puede exigir disciplina en algo en lo que uno no cree.

Y finalmente, logrando que el equipo los adoptara de forma consistente. No por imposición, sino porque el proceso tenía sentido, ayudaba a trabajar mejor y generaba resultados visibles.

Cuando todo eso ocurrió, los resultados mejoraron de forma clara y sostenida. Y, como consecuencia directa, a mí también me fue bien.

Ahí entendí algo clave: no toda disrupción viene de inventar algo nuevo. A veces viene de tomar en serio lo que ya existe y ejecutarlo con intención.

Cambiar la forma en que se trabaja, se decide y se ejecuta puede ser tan transformador como lanzar un nuevo producto.

Porque liderar, muchas veces, no es crear el cambio. Es hacer que el cambio finalmente ocurra.


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