6- Los Líderes son Amables


Fernando J. Castellano Azócar

¿Qué recuerdas más de tu último jefe: la estrategia brillante que diseñó o la forma en que te trató en un momento difícil?

Si de algo estoy convencido por lo que he vivido tanto siendo Líder como siendo un seguidor es que en el liderazgo los gestos de humanidad pesan más que los discursos. Muchas veces tanto el carácter como las circunstancias hacen que se olvide esta gran realidad, por lo que la Ley 6 del liderazgo de Robin Sharma nos recuerda algo muy importante: los grandes líderes son amables.

Principalmente en los entornos corporativos es donde se suele asociar lo que es el liderazgo con conceptos como firmeza, exigencia y resultados. Y es cierto, esas cualidades son importantes. Pero la amabilidad no se opone a ellas, y muy por el contrario las potencia. Ser amable no significa ser complaciente, significa actuar con respeto, empatía y consideración incluso en situaciones de presión o conflicto. Definitivamente: La amabilidad no es debilidad!

El líder amable no evita conversaciones difíciles, pero las aborda desde la dignidad del otro. No ignora los resultados, pero entiende que detrás de cada meta hay personas.

¿Por qué la amabilidad importa en las empresas?

  • Clima laboral: La amabilidad genera un entorno donde la gente quiere quedarse, no donde siente que debe huir.
  • Confianza: Un líder amable facilita conversaciones abiertas y reduce la resistencia al cambio.
  • Productividad e innovación: Cuando las personas se sienten respetadas y seguras, se atreven a pensar diferente y aportar más.

Ahora, cómo se puede lograr ser un Líder amable? A continuación un par de ejemplos entre los muchos que hay:

  • Un gerente que, frente a un error grave, primero pregunta: “¿Estás bien?” antes de entrar al detalle del problema.
  • Un líder que recuerda pequeños detalles de su equipo —el cumpleaños, cuántos hijos tienen, algún detalle importante que le hayan contado— y los hace sentir vistos.

Como se puede observar son gestos muy simples pero que sin lugar a dudas tienen un impacto enorme en cuanto a motivación y compromiso se refiere.

Como líderes (y en general) se deben manejar constantemente situaciones extremas en las que se requiere decisión y fortaleza. Al ser actividades constantes y propias de la responsabilidad que se tiene no se recuerdan en detalle, pero ciertamente el equipo que se lidera sí recordará cómo se sintieron en esos momentos de presión.

Al final es muy importante que sempre se tenga en cuenta que la amabilidad se convierte en una estrategia de liderazgo porque construye lealtad, colaboración y resiliencia en la organización.

Reflexión para ti

¿Cómo puedes ser un poco más amable hoy en tu rol de liderazgo? A veces basta una palabra de reconocimiento, una pregunta genuina o un silencio respetuoso.


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