Fernando J. Castellano Azócar
Hace unos días estuve con mi hija en una actividad de su preparatoria. Una especie de feria vocacional, de esas que -en teoría- ayudan a responder una de las preguntas más importantes a los 17 años:
¿Qué vas a estudiar?
Y digo «en teoría» porque salí de ahí con una sensación distinta. No con respuestas, sino con una inquietud mucho más profunda.
En mi caso -y en el de muchos de nuestra generación- este proceso era mucho más simple. A mí me dijeron que iba a estudiar ingeniería. y eso hice.
No venía de una familia de ingenieros.
No hubo un análisis profundo de mercado.
No hubo dudas existenciales.
Simplemente:
«Vas a ser ingeniero.»
Y lo fui.
Nunca lo cuesioné.
Nunca me arrepentí.
Nunca sentí que había tomado una mala decisión. (Salvo, quizás, por las cicatrices que dejó el cálculo en la carrera).
Pero fuera de eso, funcionó.
Estudié, trabajé, crecí profesionalmente.
Un camino bastante lineal.
Ahora, con mi hija ha sido completamente distinto.
Este proceso ha sido largo. Más incierto. Más cargado de preguntas. Y no solo para ella. También para sus compañeros.
Hay una preocupación real por elegir «bien». Por no equivocarse. Por entender hacia dónde va el mundo. Y ahí fue donde ésta actividad cambió todo.
En lugar de enfocarse en carreras, la actividad presentó algo diferente:
Las habilidades que están demandando los empleadores.
No solo hoy.
También hacia el futuro.
Y más importante aún: Cómo han cambiado en el tiempo.
Lo que vimos no era una lista aislada. Era una evolución.
Antes (2015-2020), las habilidades clave incluían:
- Resolución de problemas complejos
- Pensamiento crítico
- Creatividad
- Coordinación con otros
Hasta aquí, nada sorprendente.
Pero ya empezaban a aparecer señales:
- Inteligencia emocional
- Flexibilidad cognitiva
Hoy (2025), el modelo ya es otro. Se consolidan tres grandes bloques:
- Pensamiento
- Pensamiento analítico
- Pensamiento crítico
- Resolución de problemas
- Aprendizaje y adaptación
- Aprendizaje activo
- Estrategias de aprendizaje
- Resiliencia y flexibilidad
- Interacción y tecnología
- Liderazgo e influencia
- Creatividad e iniciativa
- Uso y comprensión de tecnología
Hacia adelante (2030). La proyección es aún más clara:
- Inteligencia artificial y datos
- Alfabetización tecnológica
- Pensamiento creativo
- Resiliencia y adaptabilidad
- Pensamiento analítico
- liderazgo e influencia social
- Autoconocimiento
- Pensamiento sistémico
- Gestión de talento
- Curiosidad y aprendizaje contínuo
La lista, por sí sola, no es lo más importante. Lo importante es lo que implica.
Durante años, el modelo fue relativamente claro:
Estudia algo → consigue un trabajo → desarrolla experiencia → crece
Hoy, ese modelo ya no es suficiente. Lo que estas tendencias muestran es otra cosa:
- El conocimiento se vuelve obsoleto más rápido
- La tecnología deja de ser ventaja y pasa a ser requisito
- Lo que se valora no es solo lo que sabes, sino cómo piensas
- Y, sobre todo, qué tan rápido puedes adaptarte
La razón por la que esto es incómodo para nosotros es porque no es el mundo en el que crecimos, y eso genera una fricción natural. Por un lado, nunca pensamos que íbamos a ver cambios tan acelerados; por otro: nos cuesta entender la preocupación de ellos. Pero la realidad es que ambas cosas son ciertas. El mundo cambió. Y nosotros seguimos interpretándolo con un modelo anterior.
Entonces… ¿qué hacemos con esto? Esa es la pregunta correcta. Y no aplica solo para ellos. Aplica también para nosotros.
- Como padres
- Como profesionales
- Como personas que aún están construyendo su camino
Este artículo no pretende dar respuestas definitivas. Pero si algo me quedó claro en esa actividad es esto:
El problema ya no es elegir bien una carrera.
Es entender cómo mantenerse vigente en un entorno que cambia constantemente.
A partir de aquí, quiero desarrollar una serie para profundizar en esto. No desde la teoría. Sino desde la experiencia.
- Qué significan realmente estas habilidades
- Cómo se ven en la práctica
- Y cómo podemos desarrollarlas -tanto nosotros como quienes vienen detrás
Si esto sirve para algo, que sea para dos cosas:
- Entender mejor el mundo en el que están entrando
- Tener mejores herramientas para acompañarlos en el proceso
Porque al final, no se trata solo de qué van a estudiar.
Se trata de cómo van a navegar lo que viene.
Y, en cierta forma, nosotros también.


Deja un comentario