Reflexión de la semana: Instintos dodo


Hace poco más de dos semanas mi mundo se derrumbó, básicamente porque el pilar económico simplemente desapareció. En medio de la sorpresa y la desesperación al enfrentarme a la niebla de la incertidumbre, he vivido unos días muy complicados, pero afortunadamente podido seguir algunas guías y, al día de hoy, he logrado navegar a través de esa niebla y me encuentro en un punto en el que he entendido algunos temas fundamentales.

La vida me ha hecho creer que siempre hay mensajes de guía. Lo difícil es, primero encontrarlos y, segundo, entenderlos. En mi caso hay dos que me han hecho reflexionar y tomar decisiones importantes.

En un artículo semanal que leo hablan de los “Instintos dodo”. Este artículo comienza así (traducción mía):

En el siglo XVII, un pájaro de aspecto extraño y sin vuelo llamado dodo vivía pacíficamente en la isla de Mauricio.

Debido a que el dodo vivió sin depredadores naturales durante generaciones, perdió su instinto de miedo. Cuando llegaron humanos y animales depredadores, el dodo no luchó ni huyó; en cambio, se acercó a las amenazas potenciales. En unas pocas décadas, el dodo se extinguió.

Debido a ésta historia, el término dodo se usa a menudo para describir a alguien que es lento, inconsciente o, francamente, poco inteligente. Pero la extinción del dodo también es una historia de advertencia evolutiva sobre lo que sucede cuando vivir sin amenazas hace que olvidemos cómo reconocer el peligro.

Para que a uno le den de baja en un trabajo no hace falta que suceda absolutamente nada. Es un riesgo latente cuyos activadores son absoluta y totalmente externos a uno. Pero uno se convence de que nunca le sucederá y borra voluntariamente la amenaza. La estabilidad que se siente hace que no se requiera buscar nada más, por lo que cuando desaparece esa estabilidad se siente el golpe como el peor. Ahora caigo en cuenta de que estaba como un dodo, sólo que afortunadamente estoy dando una lucha justo a tiempo. No es fácil ni cómoda, pero me ha permitido descubrir un mundo tanto de solidaridad como de oportunidades y, más importante aún, de habilidades propias que potencian lo que puede ser mi futuro. Como todo cambio, cuesta agarrar el nuevo ritmo, pero a pesar de todo lo que me pasa por la cabeza, estoy seguro que a diferencia del dodo sobreviviré, pero además lo haré con una visión de futuro que bajo las circunstancias en las que vivía jamás habría ni visto ni considerado.

A veces lo mas obvio pasa tan desapercibido… Justo hoy en mi lectura diaria de Meditaciones de Marco Aurelio, me toca en el libro V, párrafo 8 lo siguiente:

Abraza, por ello, todo lo que aconteciere, aun cuando parezca un tanto molesto, con la mira de que conduce a la salud del mundo, a la prosperidad y felicidad de Zeus.

[…]

Conviene, pues, por dos razones contentarse con lo que ocurriere: la una, porque esto se hizo para ti, te estaba ordenado…; lo otro, porque esto que a cada uno acaece en particular contribuye a la prosperidad, a la perfección, y, […], a la existencia misma de aquel que todo lo gobierna

Las respuestas están ahí, esperando por las preguntas correctas. La dificultad en el camino no es lo importante, sino ir en la dirección correcta.

Hard times create strong men. Strong men create good times. Good times create weak men. Weak men create hard times”

-Michael Hoph


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