3- A los Líderes No les importa dar el crédito


Fernando J. Castellano Azócar

En un mundo donde muchos buscan protagonismo, la verdadera grandeza suele pasar desapercibida. Robin Sharma lo resume con claridad en su tercera ley del liderazgo: “A los líderes No les importa dar el crédito.”

Esta frase, que puede parecer sencilla, encierra una profunda verdad sobre el ejercicio del liderazgo real. No se trata de figurar, de acumular aplausos ni de construir un pedestal propio, sino de ser el andamiaje silencioso que sostiene, inspira y potencia a otros.

Durante años he tenido el privilegio de liderar equipos, y una convicción me ha acompañado siempre: el éxito compartido es más duradero que el éxito individual. Reconocer los logros del equipo, celebrar el trabajo de cada uno y dar crédito donde realmente se debe, no es solo justo, sino estratégico. Porque las personas se comprometen más con líderes que les hacen sentir valorados, no subordinados. Y sin embargo, en esa entrega hay renuncia. Renunciar al ego, al brillo del mérito individual, al impulso de querer demostrar que “fuiste tú”. Es ahí donde se forja el carácter del líder: en la elección consciente de ceder el reflector y ver cómo otros brillan. Además, las personas no siguen a quien lo sabe todo, sino a quien las hace sentir capaces. Cuando alguien ve que su trabajo es visibilizado, se activa algo fundamental: la motivación. Y la motivación genuina es un recurso poderoso en cualquier entorno laboral.

Gracias a la experiencia que he vivido liderando equipos he aprendido que a veces el liderazgo más efectivo es el que no se ve. El que opera tras bambalinas, guiando sin imponer, influenciando sin dominar. Hay un tipo de alegría especial en ver a alguien de tu equipo ser reconocido sabiendo que tu papel fue facilitar, acompañar y confiar.

Como dijo Marco Aurelio: “Hazlo bien. No lo anuncies. No esperes aplausos.” Esa es la esencia de esta tercera ley. Un liderazgo humilde, generoso y profundamente humano.

Además, los grandes líderes no son recordados por sus títulos, sino por cómo hicieron sentir a las personas. Por eso esta ley es también una brújula ética. Nos recuerda que el liderazgo es servicio, y que el verdadero legado se construye no con palabras, sino con acciones coherentes.

Ahora, ser ese Líder humilde y generoso no siempre es fácil. En ambientes competitivos donde el reconocimiento puede abrir puertas, el ego intenta ocupar el centro. Pero he aprendido que liderar es, en muchos casos, un ejercicio de renuncia. Dejar que otro brille, aunque tú hayas estado detrás del logro. Dejar que hablen del equipo, aunque tú hayas marcado la dirección.

Ese tipo de liderazgo no es débil. Es fuerte, maduro y estratégico. Es el tipo de liderazgo que no necesita aplausos porque está enfocado en algo más grande que el ego: el impacto colectivo.

He conocido líderes que inspiran por sus palabras, y otros que inspiran por cómo te hacen sentir. Los segundos dejan huella. Porque al final, el verdadero liderazgo no se mide por los resultados que lograste tú, sino por los que ayudaste a lograr a otros.

Esa es la esencia de esta ley de Sharma. Un recordatorio de que poner a otros en primer lugar no es debilidad: es visión.


2- A los líderes realmente les importa el crecimiento de la gente


Comentarios

Una respuesta a «3- A los Líderes No les importa dar el crédito»

  1. […] 1- Los líderes escuchan mejor de lo que hablan – 3- A los Líderes No les importa dar el crédito […]

Deja un comentario